viernes, 29 de julio de 2016

Escuela Libertaria de Verano 2016

Escuela Libertaria Ruesta 2016

Comunicación - CGT
Un año más la CGT abre su Escuela Libertaria de Verano un espacio de encuentro y discusión, de aprendizaje y esparcimiento, en el que todas podamos aportar nuestras experiencias y saberes para enriquecernos mutuamente.

Un año más la CGT abre su Escuela Libertaria de Verano un espacio de encuentro y discusión, de aprendizaje y esparcimiento, en el que todas podamos aportar nuestras experiencias y saberes para enriquecernos 
mutuamente.
Este año, entre el 28 y el 31 de julio, nos encontraremos en Ruesta bajo el lema:
De la Revolución Social (1936) al retroceso de Derechos y Libertades
Se cumple el 80 aniversario del comienzo de la Guerra Civil y la Revolución Social, que con esperanza y determinación pusieron en marcha las mujeres y hombres del Movimiento Libertario. Al hilo de esta conmemoración, este año la Escuela Libertaria de CGT, a través de cuatro Talleres rememoraremos aquellos días y lo que supuso para nosotras, extrapolando aquellos hechos con la situación actual de Represión y ataque a la Libertad a la que nos somete el nuevo Fascismo-Neoliberal. A través del conocimiento de nuestro pasado y su paralelismo con el presente, reflexionaremos sobre la situación actual y las estrategias de lucha para enfrentarlas.
Los talleres:
  • Trabajo esclavo en el franquismo, Cecilio Gordillo (Grupo de Trabajo Recuperando la Memoria Histórica deCGT-Andalucía)
  • Trabajo en las cárceles hoy, Emiliano Tapia (Coordinador As. ASDECOBA)
  • Represión en el tardofranquismo, Chato Galante (Expreso del Franquismo y miembro de La Comuna)
  • Represión  a la disidencia hoy, Alba Villanueva (NoSomosDelito)
  • 80 años de Mujeres Libres, Laura Vicente (Historiadora y militante de Mujeres Libertarias Zgz)
  • Feminismo hoy, Justa Montero (Militante de la Asamblea Feminista)
  • Colectivización en Barcelona (1936-39), Josep Quevedo (Investigador y militante de CGT)
  • Autogestión hoy, José L. Carretero (Militante de ICEA y Solidaridad Obrera)
Solicita la ficha de inscripción en tu sindicato o escribe un  correo a sp-a.social[arroba]cgt.org.es

domingo, 24 de julio de 2016

Video-conferencia en Zapopán (México)

¿Que es la autogestión? Sistema de organización en el que los individuos participan activamente en las decisiones sobre su desarrollo o funcionamiento. 
Y por qué es importante para ‪#‎EspaciosPúblicosZapopan‬ la autogestión? Simple, empodera a las comunidades en su ejercicio político y ciudadano en los espacios públicos de la ciudad, construyendo así desde abajo espacios de calidad, seguros y dignos. 
Es un gusto para el Parque Agroecológico Zapopan y la oficina de‪#‎AutoridadDelEspacioPublicoZapopan‬ invitarlos a la vídeo-conferencia "Autogestión de proyectos comunitarios" impartida por nuestro gran amigoJosé Luis Carretero Miramar quien es un experto en el tema, actualmente se encuentra participando en la Escuela Superior de Hostelería y Turismo de Madrid y coordina el proyecto ICEA Autogestión, un gusto para nosotros contar con su participación.
Apoyándonos con la charla el Colectivo Agroecológico Teocintle nos compartirán más de su experiencia dentro del ‪#‎PAZ‬, así como el Sindicato Autogestionado de la Cetien MexicoCuerpos parlantes_espacio feminista y de investigación urbana y OTAM con quienes tendremos al final de la charla una mesa de dialogo, retroalimentación y participación para discutir la importancia de emprender políticas que favorezcan la participación activa de las ciudadanas y el poder de las comunidades para autogestiónar proyectos.
Los esperamos el Lunes 25 de Julio a las 10:00am en la Unidad Administrativa Zapopan (A un costado de la Basílica de Zapopan) dentro del auditorio 2.



¿Qué son las instituciones del común?

José Luis Carretero
¿Qué son las "instituciones del común"?
Revista Trasversales número 38 junio 2016

Otros textos del autor en Trasversales

José Luis Carretero Miramar
 es profesor de Formación y Orientación Laboral. Miembro del Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión (ICEA).


Los últimos tiempos han visto desarrollarse una cierta efervescencia de iniciativas marcadas por la idea de la autogestión, la cooperación, lo social revistado: desde el cooperativismo redivivo, hasta las fábricas recuperadas latinoamericanas, pero también europeas, pasando por los Bancos de Tiempo, las viviendas ocupadas colectivamente por la Obra Social de la PAH o los centros sociales autogestionados que pueblan la mayoría de nuestras metrópolis.
Este impulso cooperativo, en puridad colectivista, que reclama la participación directa y democrática en la gestión de los asuntos comunes por parte de los interesados, se filtra también en la generación de discurso y en la construcción de apuestas ideológicas de nuestro mundo. En la "batalla de las ideas" que subyace a las manifestaciones callejeras y a las campañas electorales se va colando cada vez más un discurso relativo a lo "común", a lo colectivo, a una democracia real y profunda que no abarque sólo formas de gestión política participativa de lo que ya hay, sino también el desarrollo de estructuras de transición hacia una sociedad profundamente transformada, que tome a lo común como su centro.
Se trata de una discusión sobre las instituciones comunes. Pero sobre las instituciones en un sentido más sociológico y amplio que el restrictivo que las identifica con el aparato del Estado capitalista y sus formas de funcionamiento. Es aquí donde aparecen las "instituciones de lo común" como posibilidad práctica y como apuesta conceptual. Las instituciones que permiten la gestión del espacio colectivo, de los recursos de todos, de la vida compartida, partiendo de la base de un protagonismo popular efectivo y de una participación igualitaria y dinámica. El armazón posible de una alternativa postcapitalista basada en la afirmación de la cooperación frente al mando, y del cuidado de la vida y la atención a su naturaleza basada en la interdependencia, frente a la acumulación antisocial del plusvalor.
No se trata tanto de una utopía trazada en la mente preclara de algún pensador visionario, como de una síntesis dinámica que se va filtrando desde la teorización asociada a un magma múltiple de prácticas materiales efectivas que se van dando por todo el Globo al calor del despliegue de la actual crisis civilizacional del capitalismo senil. Desde la práctica municipal en Kerala (la India), con todas sus contradicciones, hasta la emergencia de las monedas sociales locales o de los modelos de ciudades en Transición en el Norte Global, que también las tienen, lo que late de fondo es el trayecto necesario de un mundo de instituciones colectivas marcadas por su subsunción a la lógica capitalista a un universo de prácticas múltiples que exploran las posibilidades de una sociedad compartida.
Pero, ¿cómo son o cómo podrían ser esas instituciones del común necesarias, sino imprescindibles, para abrir la espita de la transición sistémica en un contexto de crisis y degradación del tejido social como el que vivimos? Christian Laval y Pierre Dardot, en un libro reciente (Común. Ensayo sobre la revolución en el siglo XXI. Gedisa. 2015) nos hablan de la existencia de unos núcleos de prácticas históricas, que siguen teniendo vigencia, y de las que se podría aprender en la actualidad, para generar esas nuevas instituciones transformadas.
Está "el común de los obreros", ese atado de prácticas, normas consuetudinarias, es­ta­tutos sindicales, reglamentos internos de los ateneos y cajas de resistencia, que constituyen uno de los principales legados del movimiento obrero histórico para las luchas del siglo XXI. No es de extrañar, al respecto, la insistencia del anarcosindicalismo histórico español en toda una serie de reglas comunes de funcionamiento que trascienden la ideología o la estética partidaria. Cuando los viejos militantes insistían en cosas como las normas para el control de los cargos (como limitar la duración de los mismos, la posibilidad de repetir, o el número de cargos remunerados) o establecían mecanismos revocatorios mucho antes que la "nueva política", estaban construyendo el sindicato como un espacio del común, como una institución colectiva, imprescindible para solventar sus necesidades materiales y de desarrollo personal, mucho más que traduciendo afirmaciones librescas e ideológicas o consignas de vanguardias autoproclamadas.
Marcel Mauss, desde el socialismo francés, estaba pensando en lo mismo cuando indicaba, a principios del siglo XX, que el trade-unionismo de los Webb [Beatrice Potter y Sydney Webb] mostraba "el despertar, en la organización sindical, de una nueva forma de conciencia social; la aparición de un nuevo órgano jurídico, de nuevos principios de acción, de nuevos motivos de sacrificio y solidaridad, de nuevos medios para el crecimiento y la conquista.
Lo que es evidente, sobre todo, es esta crea­ción de un nuevo derecho, de un derecho obrero, este nacimiento de una personalidad moral nueva, el sindicato. El sindicato no se limita a mejorar el destino del individuo, requiere de cada uno la subordinación y el sacrificio, le hace sentir la colectividad. Es una forma de pensar nueva la que en él se produce". Este proceso de autoconstrucción colectiva de la clase obrera se vio en gran parte truncado por el pragmatismo de las soluciones impuestas desde arriba y por la transformación de gran parte de los sindicatos mayoritarios en Europa en correas de transmisión partidarias e instituciones funcionales al despliegue del neoliberalismo, pero nunca ha sido abandonado del todo.
El laboratorio del derecho obrero ha seguido, pese a ello, generando nuevas instituciones del común, como las fábricas recuperadas, los sindicatos combativos o las formas no­ve­dosas de sindicalismo social. Pero también podría ser una referencia plau­sible el "común de los campos", constituido por las reglas de utilización de los recursos naturales comunes en el ámbito rural. Hablamos, por supuesto, de las formas de vida comunitaria de los pueblos indígenas de gran parte del globo, que permiten una utilización compartida de los campos y de lo necesario para el bienestar del grupo. Pero también estamos hablando de instituciones de larga data en el propio ám­bito hispánico, como los concejos locales (hoy en día parte de la Administración lo­­cal del Estado en algunos sitios), los montes comunales, las tierras "en mano común" de Galicia, el batzarre y otras formas asociadas de funcionamiento comunitario como el auzolan (trabajo comunitario) de Euskal Herria, etc.
El "común de los campos" constituyó durante siglos el armazón de la supervivencia de las comunidades campesinas en nuestro país, aún subsumido y sobre-determinado muchas veces por la lógica de la sociedad feudal, como lo está el "común obrero" por la lógica capitalista en nuestra sociedad. Lejos de idealizaciones cuasi-metafísicas sin sentido, no hay duda de que la experimentación con las reglas de uso de lo común por parte de las comunidades campesinas del Globo a lo largo de los siglos constituyen un legado aún por explorar de importancia enorme para la generación de instituciones del común hoy en día. Y, además, contamos con el novedoso "común de los conocimientos", las reglas de actuación comunitaria que permiten compartir la información y trabajarla colectivamente en el marco del software libre e internet.
Desde el software no propietario como Linux a las licencias libres (el copy left, el copy far left), la nueva economía in­formacional naciente, para bien y para mal, ha generado mecanismos de colaboración acrecentados, nuevos "comunes" de cons­trucción y acceso colectivo. Se trata de nuevas formas de trabajar y nuevos paradigmas tecnológicos en el marco de una economía de la información, que parecen pensados para una sociedad diferente a la capitalista.
De hecho, el capitalismo mismo ha sido incapaz, hasta la fecha, de conseguir valorizar enteramente esta nueva economía, generando un nuevo proceso de acumulación acelerada en base a la misma. Una economía y unas tecnologías basadas en el acto de compartir y en una tendencia a la gratuidad de los bienes informacionales, que diversos sectores tratan de limitar con la lucha por la instauración de nuevos monopolios y "cercamientos" del acceso a los datos.
Así pues, contamos con núcleos de referencia para empezar a experimentar con la construcción de "instituciones del común". Pero hemos de tener en cuenta un par de cosas importantes. En primer lugar, las instituciones del común no son compatibles con una visión desde arriba que las diseñe desde una supuesta racionalidad objetiva, ajena a las condiciones materiales locales. Las instituciones del común, cuando funcionan como tales (y eso es lo importante), son instituciones concretas, fruto de una visión nominalista de la situación y de los sujetos que tie­nen que intervenir en su construcción. Alimentándonos de las experiencias ajenas, debemos construir nuestro propio espacio en cada momento, no imitar acríticamente planes abstractos.
Así pues, las instituciones del común se convierten en tales porque permiten la participación efectiva (no la puramente nominal) de los afectados, de los "comuneros". Esto remite a cuestiones de detalle, de equilibrios locales, de realidades materiales, de sensibilidad ante el cambio de las situaciones, de dinámica tanto como de edificación, y no sólo de principios abstractos. La asamblea suele ser el centro, es cierto, pero debe venir acompañada de equilibrios, contrapoderes, garantías, formas de participación, marcadas por las necesidades concretas de democratización de situaciones sociales concretas. Así que, lo sentimos, no se trata tanto de dar un nuevo mapa de la ciudad de Utopía, sino de conocer los experimentos y experimentar de nuevo, validando y haciendo accesibles las experiencias para los nuevos practicantes.
Además, en segundo lugar, instituciones nuevas deben conformar un derecho nuevo. Y eso implica que el viejo no nos sirve. Nos hemos enredado demasiado tiempo en la distinción burguesa entre Derecho Público (y propiedad pública) y Derecho Privado (y propiedad privada). Las instituciones del común, en puridad, no son ni una cosa ni la otra. De hecho, da igual como las califique el Estado capitalista, lo que importa es que trabajadores, usuarios, vecinos, participen en la gestión de hecho (y no sólo declarativamente). Por tanto, nos referimos tanto a una institución pública estatal tendencialmente socializada, como a una forma cooperativa, su­puestamente privada, que engarce con la ges­tión participativa del común.
De todas esas experiencias tendremos que destilar las nuevas formas del derecho comunal-comunitario, que sustituya al derecho burgués en una sociedad postcapitalista. ¿Por dónde empezar? Tanto las llamadas "instituciones del cambio", como los movimientos sociales tienen un amplio campo de oportunidades, ante la degradación neoliberal en curso. Las remunicipalizaciones de los servicios públicos privatizados pueden ser un ámbito de experimentación con nuevas formas de gestión, como el cooperativismo anclado en el territorio o la gestión directa bajo control de trabajadores y usuarios.
La generación de Juntas de Buen Gobierno participativas o de formas concejiles de funcionamiento, el diseño de auditorías municipales populares, la desobediencia local a los recortes sobre la base del empoderamiento vecinal con instituciones específicas para ello, podrían ser un buen campo de pruebas para un municipalismo consecuente. La construcción de redes, mercados sociales y mecanismos de inter-cooperación, así como de ámbitos vivenciales alternativos que permitan iluminar las virtudes del común y reforzar los espacios en resistencia, por parte de los movimientos sociales, pueden, también, constituir un poder popular efectivo que haga de dinamizador de la tran­sición sistémica que, en definitiva, es­tamos buscando.
No hablamos de trazar el mapa de la Ciu­dad Ideal, sino de interconectar los espacios tendencialmente liberados (ninguno lo está del todo en la sociedad del capital, eso lo sabemos), expandirlos, darles nuevas metas estratégicas, hacerles confluir, debatir y experimentar, dotarles de discurso y de pegada.
Construir las nuevas instituciones del común, el armazón dinamizador de la transición postcapitalista hacia una sociedad más democrática, es una de las tareas del día, porque, como decía Galeano que afirman los indígenas de los Andes: "Somos familia de todo lo que brota, crece, madura, se cansa, muere y renace"

La lucha por la vivienda - Entre mates 22-7-2016

En este Entre Mates, reproducimos la primera parte de las jornadas sobre la lucha por el derecho a la vivienda que tuvieron lugar el pasado dos de julio en Edimburgo. En esta ocasión habla Jose Luis Carretero Miramar, autor del libro "Tu casa no es tuya, es del banco", y miembro del Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión (ICEA). Después de la presentación del documental "7 días con la PAH", la charla giro en torno a las diferentes dimensiones de la llamada crisis y los orígenes y objetivos de la Plataforma Antidesahucios, haciendo una pequeña comparación con la situación en el Reino Unido. Tema que corrió a cargo de Mike Williams miembro del movimiento Living Rent de Escocia, a quien escucharemos en la segunda parte de este evento en el próximo Entre Mates.

In this "Entre Mates" we are going to reproduce the first part of the Right to Housing forum that took part las July in Edinburgh. Jose Luis Carretero author of "Your house is not yours is the Bank's" and a member of the Institute of Economic sciences and Selfmanagement is going to be the speaker. After the screening of the documentary "7 Days with Pah Barcelona" the talk revolved around the diferent dimensions of the so called Crisis and the Origins and objectives of the Anti Eviction Platform making a small comparison with the situation in the UK. Subject which Mike Williams -a member of the Living Rent Campaign- spoke about and that we will listen to in the next episode.


El feudalismo empresarial - Economía Directa 20-7-2016

Hoy aprovechamos el 80 aniversario del alzamiento militar contra la Segunda República para analizar qué queda en España de la estructura económica del franquismo, en qué consistió y qué pervive a día de hoy. También hablamos sobre la elección de la Mesa del Congreso, con Ana Pastor como Presidenta, y la sorpresa del voto nacionalista y, por último, analizamos los recortes negociados con Bruselas y cómo influirán en los Presupuestos Generales del Estado. Con Alejandro Inurrieta, José Luís Carretero y Jordi Llanos. Conduce Juan Carlos Barba.

martes, 19 de julio de 2016

Entrevista en Alternativa Libertaria.


Entrevista en el programa Alternativa Libertaria de la radio comunitaria de Sevilla Radiópolis.

Programa del lunes 18 de julio, en el 80 aniversario de la Revolución española. Entrevistas a José Luis Carretero, del ICEA y a Cecilio Gordillo, de RMHSA de CGT-A.



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jueves, 7 de julio de 2016

Iluminando el futuro: experiencias de creatividad libertaria en la España de la crisis.

En el seno de la más profunda crisis civilizacional que ha vivido la humanidad se ha vuelto imperativa la búsqueda de alternativas factibles a la devastación capitalista. En este artículo se presentan experiencias y proyectos reales que pretenden iluminar y hacer visible un aspecto de la realidad que el sistema trata de mantener en la penumbra: que la cooperación y la autogestión son los únicos elementos que pueden fundamentar una alternativa favorable para los más. La alternativa del inicio de transición a una sociedad radicalmente diferente. La alternativa libertaria.

Este texto ha sido publicado en el número de primavera de 2016 de la revista "Libre Pensamiento".


ILUMINANDO EL FUTURO: EXPERIENCIAS DE CREATIVIDAD LIBERTARIA EN LA ESPAÑA DE LA CRISIS.

Vivimos en la crisis. Aunque se nos hable, por parte del gobierno, de recuperación económica, y de un futuro próximo radiante, lo cierto es que vivimos en la crisis. El Banco Central de China alerta de que la deuda privada de las empresas del país sobrepasa ya el 160 % del PIB, a las pocas semanas de un desplome de las bolsas chinas, a duras penas contenido a costa de impedir la cotización de numerosos valores, y de la compra masiva de acciones con dinero público. Por aquí, las cosas no van mucho mejor: el Banco Central Europeo profundiza su estrategia de expansión cuantitativa, intentando salvar in extremis una  estructura económica (la europea) enormemente dañada por los últimos años de austeridad y las décadas anteriores de financiarización y especulación acrecentadas.
                Porque lo cierto es que el gigantesco torbellino global que vivimos a partir del año 2007 no ha sido únicamente el resultado de una crisis financiera, que se expandió a la economía real por una serie de desafortunadas, pero reversibles, decisiones políticas. No se trata de un bache coyuntural provocado por un funcionamiento anormal del sistema capitalista, por los errores estratégicos de una serie de gestores especialmente voraces, avariciosos o poco dotados intelectualmente. Se trata, más bien, de una bifurcación esencial que impone el inicio de un período de turbulencias globales que nos empuja a un destino imprevisible.
                Se trata de una crisis de civilización, del inicio del proceso por el que un capitalismo senil y fuera de control empieza a salirse de su eje. La fatal confluencia de toda una serie de procesos interdependientes que marcan el principio del fin de una época del sistema global en el que vivimos”
                Se trata de una crisis de civilización, del inicio del proceso por el que un capitalismo senil y fuera de control empieza a salirse de su eje. La fatal confluencia de toda una serie de procesos interdependientes que marcan el principio del fin de una época del sistema global en el que vivimos. Una crisis de crisis (ecológica, económica, financiera, cultural, pedagógica, militar, energética…) que amenaza con desatar toda una serie de contradicciones y bifurcaciones caóticas con un desenlace imposible de determinar de antemano.
                Todo está cambiando aceleradamente. Y va cambiar a una velocidad cada vez mayor. Las viejas seguridades se derriten entre nuestras manos, sin que las nuevas aparezcan aún en el horizonte. Es, ciertamente, el espacio donde aparecen los monstruos, y donde la sensación fatal de ausencia de sentido nos acecha en cada instante.
                ¿Es posible, en estas circunstancias, plantear una alternativa libertaria? Es más, ¿cabe hablar de experiencias reales de autogestión y auto-organización que den sentido a todo este caos creciente y generen vivencias que puedan iluminar aspectos ocultos de la vida social que permitan trazar un sendero de salida del capitalismo histórico?
                La izquierda del sistema tiene su propia alternativa: el keynesianismo, el estímulo público de la economía, el estatismo. Reeditar los “treinta gloriosos” mediante medidas socialdemocrátas que permitan la estabilización de un capitalismo verde y modernizado. Un Estado del Bienestar amplio junto a un mercado regulado. Propiedad privada, trabajo asalariado, subsidios y mecanismos de equidad en las rentas y en la política fiscal que permitan consumir a las clases populares y, por tanto, reactivar el proceso de crecimiento económico.
                Pero, muy probablemente, es demasiado tarde para esas recetas. La enfermedad ha ido demasiado lejos, el paciente está demasiado dañado y ya nadie puede, realmente, diferenciar al capitalista bueno productivo, del capitalista malo especulador. Las pequeñas reformas no terminan de imponerse, el Capital no “razona” ni busca componendas. Y la sombra fatal de la crisis ecológica en ciernes impone límites al proceso de acumulación sin límites en que el capitalismo consiste.
                “La única alternativa real (la única alternativa beneficiosa para las clases populares, no la única posible) es iniciar, desde ya, un proceso de construcción social que permita trascender el capitalismo histórico”
                La única alternativa real (la única alternativa beneficiosa para las clases populares, no la única posible) es iniciar, desde ya, un proceso de construcción social que permita trascender el capitalismo histórico, generar las bases materiales, discursivas y organizativas para su superación. Ahí es donde los libertarios deberían proponer, tanto desde la palabra como desde la praxis, alternativas reales, ejemplos prácticos, narrativas y hallazgos estéticos. Una caja de herramientas que permita hacer visible lo inconstruido, lo que falta por hacer, tanto como los nuevos caminos y los espacios de creatividad popular que la sociedad del capital deja en la penumbra.
                A eso vamos a dedicar, de aquí en adelante este artículo: a hablar de alternativas reales, de experiencias prácticas, de creatividad en acto, de innovación (ahora la palabra está de moda), pero de innovación social.
                Alternativas anarquistas.
                Alternativas prácticas, decimos. ¿Cabe la posibilidad de que esas formas de innovación popular en la crisis se autodefinan como libertarias, como anarquistas?
                El movimiento libertario actual es débil, en cierto sentido y, muy potente, en otros. Débil desde la auto-referencialidad, desde la dinámica de las propuestas organizativas y desde las construcciones ideológicas cerradas. Débil como definidamente anarquista. Fuerte y potente desde la diseminación, desde el anclaje en las prácticas y en el sentido común de las clases subalternas. Fuerte como  melodía recurrente de todas las subversiones y todos los experimentos, se definan como se definan.
                Así que, probablemente, hoy sea más fácil encontrar lo libertario como un espíritu difuso y poco definido que anima las prácticas y los discursos de miles de experiencias de autogestión y auto-organización alrededor del Globo, que como ideología expresa, ligada a una bandera y a unas referencias históricas concretas.
                Pese a ello, también es posible encontrar lo anarquista, como tal, en la génesis de dinámicas autogestionarias que marcan la actualidad de nuestro país, o que se desarrollan en el seno de los movimientos sociales de nuestras ciudades, y en estrecha relación con ellos. Mencionemos algunas:

                -La Comunidad “La Esperanza”, en  Santa María de Guía, al norte de la isla de Gran Canaria.
                Se trata de la mayor okupación de pisos del Estado Español, y ha sido animada  y organizada por la Federación Anarquista de Gran Canaria (FAGC), con un objetivo primordial: solucionar la falta de vivienda de gentes en situaciones económicas muy delicadas, en el marco contextual de los desahucios y la crisis brutal que ha hecho que en las islas Canarias haya habido más de un 35 % de paro y más de 4.000 ejecuciones hipotecarias al año.
                Son cuatro bloques de viviendas ocupados en 2013, en los que viven cerca de 80 familias, totalizando más de 300 personas de las que cerca de 150 son menores de edad. El edificio es actualmente propiedad de la SAREB.
                Entre las familias que habitan la comunidad hay una gran diversidad de perfiles: familias, migrantes, niños, parados de larga duración, precarios, etc. En la Comunidad, de hecho, sólo pueden residir familias con menores a cargo, que no dispongan de ninguna propiedad y reciban menos de 426 euros mensuales. Junto a ellos, una parte de los bloques, formada por viviendas individuales, está también destinada a personas solas con trayectorias vitales cercanas a la exclusión social.
                ““De todos los excluidos sociales, en La Esperanza viven los más excluidos”, afirma Ruymán Pérez, miembro de la Federación Anarquista de Gran Canaria, y uno de los animadores principales de la experiencia, que ha terminado por sufrir un fuerte acoso policial”
                “De todos los excluidos sociales, en La Esperanza viven los más excluidos”, afirma Ruymán Pérez, miembro de la Federación Anarquista de Gran Canaria, y uno de los animadores principales de la experiencia, que ha terminado por sufrir un fuerte acoso policial por ello, que ha llegado a una detención en extrañas circunstancias, tras la que Ruymán denunció torturas, y una acusación de atentado a la autoridad por la que podrían pedirle hasta cinco años de prisión. “La mayoría de las personas provienen de situaciones de pobreza crónica, de desahucios, de la indigencia, los malos tratos domésticos, la inmigración sin papeles, la malnutrición, la enfermedades crónicas y la recogida de chatarra”, afirma Ruyman, según pone de manifiesto Guille Larios en el periódico La Directa.
                Este complicado grupo humano se rige por una asamblea común, que se celebra una vez al mes, y asambleas extraordinarias para solucionar los problemas urgentes. También funcionan diferentes comisiones rotatorias, que se reparten la gestión de las tareas comunitarias, como el mantenimiento de los bloques, el trabajo en el huerto (del que se alimentan más del 30 % de los vecinos), el asesoramiento legal o la gestión del agua y de la economía de la Comunidad.
                La ocupación y organización inicial de la Comunidad implicó un gran trabajo de base de los anarquistas gran canarios, que siguen íntimamente vinculados a las necesidades de los moradores de La Esperanza. Se hicieron reuniones con los vecinos del barrio, okupaciones puntuales de pisos vacíos, y se desarrolló todo un marco de prácticas y discursos vinculados a las necesidades reales de la actividad, más que a las grandes narraciones ideológicas. Cosas como la exigencia de que los ocupantes se abran su propia vivienda, intentando evitar acabar funcionando como una especie de agencia externa de ocupación, se fueron aprendiendo con la práctica cotidiana.
                La Comunidad se encuentra ahora mismo amenazada de desalojo por el alcalde de Guía, Pedro Rodríguez, y reclama la solidaridad de los movimientos populares para tratar de impedirlo. La lucha por la vivienda en las islas Canarias, por tanto, tiene entre sus hitos la historia de La Esperanza, “lo último que se pierde”, el mayor experimento de ocupación colectiva  y autogestionaria del Estado Español.
                -La Canica: una moneda anarquista para Madrid.
                A principios del año 2015 nacía en Madrid, la Canica, una moneda alternativa al euro y una comunidad de intercambio vinculada con la Red de Colectivos Autogestionados (RCA), una coordinadora de emprendimientos e iniciativas de autogestión vinculada a sectores específicamente anarquistas de Madrid.
                “Llevada por esta identificación clara con los principios libertarios, la canica tiene como fin último su propia desaparición”
                Llevada por esta identificación clara con los principios libertarios, la canica tiene como fin último su propia desaparición, una vez se alcance una sociedad en la que primen “la propiedad colectiva de los medios de producción y de los productos del trabajo, con independencia del nombre que se le quiera dar al modelo económico en cuestión (comunismo, economía social, autogestión generalizada, etc.)”.
                Pan, libros, hortalizas, reparaciones  de fontanería...son algunos de los productos y servicios que se intercambian en esta comunidad, con estas monedas que se quieren alternativas a las de curso legal.
La comunidad está formada por socios que toman decisiones mediante la asamblea, y el sistema de decisión en la misma es el consenso. Se utilizan como moneda las canicas, que se plantean como moneda alternativa y no complementaria al euro. Por ello “las canicas no se pueden esconder porque todas las cuentas de la Comunidad son públicas. Tú puedes consultar el saldo de las demás y las demás pueden consultar tu saldo. Las canicas tampoco pueden salir de las cuentas de nuestra comunidad a cuentas bancarias privadas, porque no pueden cambiarse por euros ni hay canicas en billetes anónimos. Incluso la acumulación innecesaria de canicas es imposible porque los saldos superiores e inferiores a 300 canicas deben acordarse en asamblea”.
Con las canicas se pretende demostrar que un modelo de moneda descentralizado y controlado por sus propios usuarios en asamblea es posible, y que el dinero no tiene por qué  ser construido como lo hace el Capital, para favorecer la acumulación privada, el interés usurario y el mercado especulativo.

Participando en las alternativas populares.
Pero, aparte de las iniciativas específicamente anarquistas, hay  por todo el país todo un magma de experiencias populares con una fuerte impronta libertaria, observable en sus principios inspiradores y en la trayectoria vital y organizativa de muchos de sus principales animadores.
Los libertarios, pese a lo que cree mucha gente, no sólo se juntan con la gente que piensa como ellos. También colaboran y cooperan, en muchos casos, con los proyectos comunes puestos en marcha por asambleas del 15-M, por movimientos barriales o por organizaciones sindicales o municipalistas. Veamos, también, algunos ejemplos de este tipo de iniciativas:
-Tramallol: espacios para la utopía en Sevilla.
Según sus propias palabras “Tramallol es una remezcla de personas, saberes y proyectos situado en Sevilla. Un modelo de emprendizaje colectivo basado en la cooperación horizontal, el intercambio y la búsqueda de formas de gestión económica y cultural que afectan a otras esferas de lo social.”.
“La idea, definida por ellos mismos, es la de dar cabida a los trabajos de cada cual, fomentar el apoyo mutuo y la colectivización de los recursos.”
Se trata de un local ubicado en el Pasaje Mallol, nº 22 de la ciudad hispalense, que funciona como un centro de coworking donde se dan cita múltiples experiencias de trasformación de lo social. Nace en septiembre de 2010 cuando un grupo de gente empieza a compartir la necesidad  de crear un espacio desde donde salir al paso de la precariedad de forma colectiva. Lo componen trabajadores y profesionales de la cultura de un espectro múltiple. Profesionales de  disciplinas como la arquitectura, el diseño gráfico y la comunicación, la programación y la creación web, el flamenco experimental, la creación audiovisual y escenográfica, las  estéticas y el arte, la traducción, la cocina y panadería, la encuadernación artesanal y la producción de procesos en red. La idea, definida por ellos mismos, es la de dar cabida a los trabajos de cada cual, fomentar el apoyo mutuo y la colectivización de los recursos.
Tramallol, según sus propios socios, también lo forman “todos los colectivos que usan el espacio para reunirse, las entidades culturales que realizan seminarios y encuentros, los grupos que se abastecen de verduras ecológicas de productores locales, las plataformas musicales que graban audiovisuales de promoción, lxs cineastas y documentalistas que presentan sus trabajos, las redes de decrecimiento y de monedas locales que organizan espacios y tiempos de debate o las organizaciones sociales y sindicatos de base que promueven modos de diálogo y de transformación política.”.
Se trata de una enorme nave autogestionada en el centro de Sevilla, en cuya gestión colaboran o participan iniciativas tan variadas como “Con los pies en la tierra” (un proyecto que apuesta por la difusión, fomento y producción de  la agricultura ecológica, así como por su comercialización a través de canales cortos en la ciudad); ZEMOS98  (un equipo de trabajo que investiga, programa y produce contenidos relacionados con educación, comunicación y creación audiovisual, como el documental “La educación expandida”, sobre la puesta en marcha de un Banco Común de Conocimientos en el marco de un instituto público de un barrio deprimido de Sevilla); el grupo Arquitecturas colectivas; la Librería La Fuga; o la Red de Moneda Social El Puma, una moneda alternativa puesta en marcha en el barrio sevillano de El Pumarejo.
“Estoy en Tramallol aprendiendo a tejer sin enredarme, a ocupar mi lugar entre diversos iguales, cultivando el arte de acordar sin olvidarme. Participo regulando esto de poner mi parte y coger mi parte, alimentando así un proyecto que nos nutre.”
Como afirma Pablo Montaño, uno de los participantes en este amplio espacio colectivo, donde, por ejemplo, se ha presentado este año la Feria del Libro Anarquista de Sevilla, con un debate sobre el libro “La apuesta directa” con la participación de quien esto escribe y un compañero del grupo antidesarrollista madrileño Cul de Sac: “Estoy en Tramallol aprendiendo a tejer sin enredarme, a ocupar mi lugar entre diversos iguales, cultivando el arte de acordar sin olvidarme. Participo regulando esto de poner mi parte y coger mi parte, alimentando así un proyecto que nos nutre. Experimentando lo común y lo propio. Aportando desde esta Experiencia Cooperativa a este Barrio y al Gran Barrio.”
-Iniciativas sociales en Málaga: vivir dignamente desde la autogestión.
También en la ciudad de Málaga, una red extensa y creativa de experiencias populares y autogestionadas ha abierto espacios de innovación social, de construcción y apoyo  mutuo para los sectores excluidos y para las clases subalternas.
Hablamos de iniciativas concretas como los huertos populares ocupados en la barriada deprimida de Palma-Palmilla, o “La Casa de la Buena Vida”, un espacio en el mismo vecindario dedicado a conformar una comunidad terapéutica para la reinserción de toxicómanos, que se ha convertido, también, en un refugio para personas en situación de exclusión social, así como centros sociales como La Casa Invisible.  Y hablamos también, por supuesto, de Er Banco Güeno
Er Banco Güeno es un comedor social autogestionado situado, también,  en la barriada de Palma-Palmilla. Este centro surge de la colaboración entre vecinos del barrio con miembros del 15M de Málaga y  con otros colectivos que trabajan en la zona, como Zambra,  para dar una alimentación digna a un gran porcentaje de la población del vecindario. El espacio funciona en un local okupado  de una sucursal bancaria abandonada, que se abrió por primera vez a los vecinos el 12 de diciembre de 2012.
En este comedor social funciona  una Oficina de Derechos Sociales donde de manera voluntaria se gestionan y resuelven algunos de los problemas de los vecinos y se ofrece asesoramiento jurídico y psicológico a aquellas personas que lo requieran.
El objetivo del Comedor-Centro Social autogestionado “Er banco Güeno” es, según la definición de sus mismo fundadores, el de ayudar en la medida de lo posible a toda persona, sin mirar raza, sexo o color.
Además, en la ciudad, el movimiento anti-desahucios ha ocupado numerosos bloques de viviendas: las Corralas (Buena Ventura, La Suerte, Esperanza, etc.), autogestionadas y defendidas por su propios vecinos (muchas veces mujeres en situación de exclusión social) frente a la especulación urbanística rampante y sus efectos sobre lo local, que los movimientos sociales malacitanos han tratado de denunciar con la campaña “Vivir dignamente en Málaga”, difundida desde programas radiales libres como “Voces Alternativas”, de Onda Color.

Una salida social para un mundo en descomposición.
Alternativas reales, creatividad popular, iniciativas de innovación social que conectan con experiencias que se repiten por toda la geografía española y por todo el globo.
Centros sociales, bancos de tiempo, monedas alternativas, ciudades en transición, cooperativas integrales, redes de trueque, ecoaldeas y ecoxarxas, oficinas precarias…la textura de una nueva sociedad que trata de sobrevivir y desarrollarse en los poros de la vieja, de la que amenaza desplomarse arrastrándolo todo en su caída, de la que no puede seguir más tiempo como es y parece querer transformarse en un infierno revisitado, en un paisaje de devastación y miseria para los más.
En todo el mundo: empresas recuperadas por los trabajadores para hacerlas funcionar de manera autogestionaria como Vio.Me, en Tesalónica, Grecia, o como Textiles Pigüé, en Pigüé, Argentina, o como la cervecera Brahma, en Venezuela, o la fábrica de helados La Fabrique du Sud, en Carcasonne, Francia.
Redes y redes de redes. Intercambio y cooperación, como la Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS) en el Estado Español, formada por decenas de cooperativas e iniciativas de la economía social como la cooperativa de crédito Coop 57 o la librería y editorial Traficantes de Sueños; o como la Red Internacional “La Economía de los Trabajadores”, que agrupa a trabajadores de empresas recuperadas, activistas y académicos interesados por la autogestión de todo el mundo, y que ya ha organizado cinco Encuentros Internacionales en distintos lugares de América Latina, y está preparando la organización del Segundo Encuentro Euro-Mediterráneo en la fábrica ocupada de Vio.Me (Grecia) para finales de este año (el Primero se realizó el año 2014 en Marsella, en la fábrica recuperada de Fralib, donde los trabajadores de una factoría de envasado para infusiones dependiente de la corporación global Unilever, obtuvieron una resonante victoria al ocupar y cooperativizar  la fábrica arrancando una apreciable indemnización a la multinacional).
Una alternativa real para un mundo en transformación. La apuesta real de cambio para iniciar la transición a una sociedad radicalmente distinta que permita enviar al capitalismo y a sus sufrimientos asociados para las mayorías, al basurero de la Historia.

José Luis Carretero Miramar.



Defendiendo el derecho a la vivienda en Edimburgo.


Aquí tenéis alguna imagen de mi participación en la charla en defensa del derecho a la vivienda realizada en el Autonomous Centre de Edimburgo el pasado 2 de julio. organizada por Edimburgh in Protest y por la Living Rent Campaing.



 Y abajo, junto a la placa conmemorativa que hay en Edimburgo en memoria de los escoceses que combatieron en las Brigadas Internacionales, en la Guerra Civil Española.


Un especial recuerdo a Matías, Sara y Dani, por su hospitalidad.