jueves, 29 de octubre de 2015

Grupos de empresa y EREs: el caso de Tourline Express

Por Economía para todos
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             Por José Luis Carretero Miramar (en el periódico Diagonal).
 
                ¿Se puede tener un grupo empresarial transnacional que gana cientos de millones de euros al año, y al mismo tiempo despedir, mediante un Expediente de Regulación de Empleo, a cientos de trabajadores de una de las empresas del grupo? No sólo se puede, sino que, además, puedes hacerlo sobre las ruinas de una empresa que fue construida con el dinero de todos y que te den un premio.
                Esas son las “notas de color”  del capitalismo posmoderno que tanto apasionan a los neoliberales y  a los autodenominados “anarcocapitalistas”  de hoy en día.
                ¿Un ejemplo? ¿Han oído ustedes hablar de Correos de Portugal y de Tourline Express?
                CTT (Correios de Portugal), con un  capital social de 75 millones de euros,  es el operador del Servicio postal universal en Portugal, y también opera en España y Mozambique. Con orígenes  nada menos que en el año 1520, ostenta el derecho exclusivo de emitir los sellos con la mención “Portugal” y desarrolla actividades que incluyen el Servicio Postal Universal (el básico y protegido por el Estado, al que debe tener acceso a toda la ciudadanía) en el país luso. En 2014, CTT informó de unos ingresos de explotación de 717,8 millones de euros, y un beneficio neto de 77,2 millones.
                CTT, de hecho, era una empresa  con amplio capital estatal hasta septiembre de 2014, en que el Estado portugués vendió el 31,5 % de las acciones que le quedaban (el 70 % restante había sido vendido por el Estado en diciembre de 2013), lo que le permitió embolsarse 343 millones de euros. Esta venta se enmarcaba en el programa de privatizaciones negociado con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, en el marco del  plan de rescate financiero, con valor de 78.000 millones de euros,  acordado con la Troika en mayo de 2011.
                Tras la venta, las acciones de CTT han quedado muy repartidas entre distintos fondos internacionales, aseguradoras y bancos de inversiones globales como Standard Life Investment (Holdings) Limited (6,67 %), Artemis Investment Management (5,14 %), Kames Capital, Allianz o Morgan Stanley. Lo que fue construido con el dinero y esfuerzo de todos tiene ahora que rentar beneficios a los tiburones del turbocapitalismo.
                El grupo CTT, conformado por diversas empresas con accionariado cruzado y con evidentes relaciones internas de alta complejidad, está conformado por firmas como el Banco CTT, CTT Contacto, CTT Expresso, Payshop, Mailtec  y, para lo que ahora nos ocupa, Tourline Express.
                Tourline Express, por su parte, es una empresa radicada en España, especializada en servicios de paquetería y transporte de correo urgente, con diversos centros de trabajo, uno de ellos en Madrid. Tourline, curiosamente, ha puesto en marcha este año un Expediente de Regulación de Empleo que se ha iniciado con 191 despidos, en una empresa con  519 trabajadores. Tourline, que aparece en la propia web de CTT como integrante del “grupo de empresas CTT”, dice ahora que, desde el punto de vista laboral, no tiene nada que ver con dicho grupo y que, por ello, puede poner en marcha el proceso de despido colectivo sin tener en cuenta las cuentas del resto del grupo.
                El actual presidente y CEO de CTT  es Francisco de Lacerda, consejero independiente de ENDESA y actual presidente, también, de CTT Expresso y de (¡Oh, dulces sorpresas de la vida!) Tourline Express.
                Francisco Lacerda ha sido reconocido, en una gala en el convento Beato de Lisboa el pasado 2 de julio, con el premio a mejor CEO (Chief Executive Officer, o Director Ejecutivo) en los Investor Relations & Governance Awards 2015 (IRGA).
                Este premio, concedido a iniciativa de Deloitte tiene como objetivo, según sus promotores,  “destacar las mejores prácticas en el mercado empresarial y financiero portugués”. También “se ha valorado el liderazgo y actitudes de transparencia y calidad en la producción de información y en las relaciones con los inversores, una actividad esencial a cualquier empresa cotizada en bolsa y en la que CTT se destaca desde su privatización”.
                Francisco de Lacerda, es de suponer que orgulloso y emocionado, declaraba al recibir el galardón: “este premio, que mucho me honra y satisface, no sería posible sin el trabajo y la competencia de todos los que forman parte de CTT y que contribuyen para que esta empresa sea un marco de confianza para los inversores”.
                Mientras tanto, los trabajadores de Tourline Express se preparan para el juicio del que dependen sus despidos, que se celebrará el 3 de noviembre en la Audiencia Nacional y denuncian que la empresa está utilizando el outsourcing con otras firmas para cubrir puestos de trabajo en la línea central de empaquetado de la que se despide a la gente. Y Los rumores de fusión con otro importante actor del mercado de la paquetería parecen cada vez más insistentes.
                Historias del neoliberalismo. Historias que se tatúan sobre la piel de los que trabajan, pero nunca disfrutan de los frutos de lo realizado.
 
                José Luis Carretero Miramar.


 

La lógica de los poderosos - Economía Directa 28-10-2015

Hoy analizamos la controvertida decisión del Presidente de Portugal, Aníbal Cavaco Silva, de ordenar formar gobierno a Passos Coelho pese a que no tiene una mayoría suficiente para sostenerlo, todo en medio de un contexto de medidas de austeridad que han precarizado bastante la situación de la población general. También hablamos sobre el fondo soberano noruego y cómo se va a utilizar para reactivar la economía nacional y sobre las medidas de estímulo que está acometiendo China para intentar recuperarse de la atonía de los últimos meses. En el ámbito nacional, hablamos sobre los motivos de la reducción de la deuda privada española que presenta el Banco de España, la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores españoles y la formación del precio de la electricidad en España. Con Eduardo Garzón y José Luís Carretero. Conduce Juan Carlos Barba.


viernes, 23 de octubre de 2015

¿Un proyecto de país?


, profesor de Derecho del Trabajo e integrante de ICEA.
23/10/15 · 8:00
Edición impresa del periódico Diagonal
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Un proyecto de país con una importante presencia de la clase trabajadora es una de las propuestas del profesor Carretero. Foto: Cristian Soza. https://www.flickr.com/photos/cristiansoza1/
Catalunya parece tener un proyecto de ruptura del orden constitucional, al menos en lo que a ella misma se refiere.
Albert Rivera intenta hacer sobrevivir este orden con una transfusión de urgencia de sangre joven y champú anticaspa, pero sin ninguna propuesta reconocible, más allá de una enorme sonrisa profident y un neoliberalismo con ribetes cívicos que puede llegar a ser salvaje una vez en el poder.
PP y PSOE vegetan esperando que nada pase al final, porque, como todo el mundo sabe, al final nunca pasa nada.
Podemos, de tan trasversal, se ha transformado en el guardián de una 'doctrina de la transversalidad' con un público muy parcial: los retoños de una IU en la UVI y los jóvenes ambiciosos de clase media que no saben muy bien cómo se distingue la derecha de la izquierda.
¿Alguien tiene un proyecto de país para España? Pese a lo que repita con insis­tencia Inés Arrima­das, parece ser que no, que nadie tiene claro qué pretende en esta deriva senil del capital patrio y global. Ni hay líneas de clase definidas en la política española, ni propuestas serias para la colectividad, más allá del eterno retorno de lo mismo envejecido, o de un "que hable la gente" en el que tampoco se propone nada concreto como tema de conversación.
La verdad es que no tengo muy claro qué es más polémico en estos lares, si lo de 'España' o lo de 'proyecto'. De alguna manera habrá que llamar a la conjunción política necesaria para hacer frente a los grandes poderes oligárquicos globales, se organice como se organice, e incluya, o no, a quienes se quieren independizar.
Y algún tipo de perspectiva compartida deberemos tener quienes bregamos por la transformación social en este espacio territorial definido.
Un proyecto de país para España debería pivotar sobre una alianza política que permita construir un bloque contrahegemónico con una potente presencia de la clase trabajadora
Un proyecto de país para España debería pivotar sobre una alianza política que permita construir un bloque contrahegemónico con una potente presencia de la clase trabajadora, que es la única que puede garantizar la profundidad de los cambios necesarios.
Este bloque histórico de construcción nacional –o plurinacional– debería plantearse la tarea de iniciar un proceso de transición a un tipo de sociedad radicalmente distinto, basado en lacooperación, la autogestión productiva y una economía sustentable ecológicamente.
Esto no sólo implica la apertura de un proceso constituyente, sino también poner sobre la mesa propuestas concretas y radicales –es decir, que vayan a la raíz de las contradicciones que están descomponiendo el régimen actual–.
¿Propuestas concretas? Podemos hablar de república, por supuesto, como mecanismo directo de descomposición del bloque hegemónico actual, que se encuentra firmemente ligado a la línea sucesoria del franquismo. Aunque también sabemos los límites de tal propuesta, y que en algún momento deberá ser superada en la dirección de la democracia directa y un socialismo libertario aún por construir.
También podemos hablar de federalismo sinalagmático –es decir, igualitario y con obligaciones para ambas partes–, con ampliación de los poderes municipales, como forma de encaje territorial que comprende que los trabajadores concretos son personas concretas, con identificaciones nacionales específicas. Pero igualmente sabemos que hay que contribuir a disolver los bloques oligárquicos locales mediante la más amplia democracia municipal.
Y, por supuesto, no debemos olvidarnos de dinamitar el actual equilibrio capital-trabajo, poniendo fin a la flexibilidad laboral y a los mecanismos de descentralización de las actividades productivas. Favore­ciendo el blindaje y puesta bajo control de trabajadores y comunidades locales de los servicios públicos así como el emprendizaje cooperativo, la economía social y la recuperación de empresas.
Son sólo pinceladas. Habría que profundizar muchísimo más. Por ejemplo, en cómo se construye el bloque capaz de hacer todo eso, quién lo forma y cómo se relaciona internamente. Me gustaría debatir sobre ello alguna vez. Y no soy el único. Incluso con Inés Arrimada.
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lunes, 19 de octubre de 2015

Manifestación No al TTIP 17 Oct 2015


Manifestación en Madrid en contra de la pobreza y a favor de las personas, no éstas al servicio de las multinacionales, la adopción de acuerdos transnacionales entre EEUU y la UE hará que las personas estén al servicio de los intereses de las grandes multinacionales en detrimento de la clase trabajadora.


miércoles, 7 de octubre de 2015

Socialización y espíritu emprendedor

                (Publicado en el blog "Economía para todos", en  la página web del periódico Diagonal).

                Hace poco, intentando documentarme para un hipotético libro futuro, cayó en mis manos un ejemplar de “Cómo está Europa”, un libro de 1921 del abogado cenetista, y diputado republicano federal Eduardo Barriobero. En este texto, el hombre que dirigió el tribunal revolucionario de Barcelona durante la Guerra Civil y que contaba con la plena confianza de los sindicatos, dado que llevaba en esos momentos cientos de casos de obreros represaliados ante los juzgados, narra un largo viaje que realizó por Francia, Alemania, Checoslovaquia, Austria, Yugoslavia e Italia, nada más terminar la Primera Guerra Mundial, para asistir a un Congreso Internacional de Libre Pensadores en Praga.
                Se lo cuento porque hubo algo en este libro que me llamó extremadamente la atención. Era el siguiente párrafo, que Barriobero atribuye a un discurso de Masaryk, entonces presidente de Checoslovaquia, al Parlamento de dicho país centroeuropeo:
“Además, la socialización no es posible si las masas de los trabajadores no tratan de comprender todo el proceso de la producción y de la distribución. No es suficiente obligar a la llamada burguesía a la socialización por la dictadura; la violencia no es nunca beneficiosa, y esto se refiere, no sólo a la violencia política, sino también a la económica y social. La socialización no es una cuestión de participación de los obreros en la administración de los asuntos industriales. La dirección de cualquier empresa que ya esté funcionando, no es la tarea más difícil; pero en una reforma social y económica de carácter tan amplio, no es sólo un problema la participación en la dirección o el encargarse de empresas activas; el problema es de crear, de iniciar empresas nuevas, o, por lo menos, de completar y de transformar efectivamente todas las empresas en la práctica, o en totalidad, pues la producción necesita del espíritu emprendedor que es tanto más necesario cuanto más empobrecidos están los Estados europeos por la guerra. Cuando hablo del espíritu emprendedor, no me refiero a la especulación y sus exageraciones, que se manifiestan tan frecuentemente perniciosas en estos tiempos anormales; hablo del espíritu emprendedor que crea, inventa y utiliza ingeniosamente las condiciones dadas y cuyo resultado es la invención de riquezas nuevas. No es el problema –por decirlo así- del socialismo de la distribución, sino del socialismo de la producción.”
Entonces Checoslovaquia era un joven país, recién independizado, tras la Primera Guerra Mundial, del Imperio Austro-Húngaro, y con claras tendencias progresistas y socializantes. Una especie de laboratorio previo de muchas cosas que luego desarrollaría la socialdemocracia y el movimiento obrero en otros sitios, sobre el que Barriobero se deshace en elogios.
Pero lo que me a mí llama poderosamente la atención es eso del “espíritu emprendedor” como virtud necesaria para la socialización. Hemos de tener presente que la izquierda proletaria del período entendía el proyecto de socialización como un proyecto enteramente civilizatorio, que iba a dar cabida , no sólo a una transformación social a una escala macro, sino también a la conformación de un “hombre nuevo”.  La diferencia que Masaryk hace entre “socialismo de la distribución” y “socialismo de la producción”, se reproduce también, cierto modo, en los modelos éticos diferenciados que recomienda Kropotkin en las conclusiones de su libro “La moral anarquista”:
“si no te sientes con ánimo, si tus fuerzas se limitan a ser las necesarias para conservar una vida grisácea, monótona, sin fuertes emociones, sin grandes goces y también sin grandes sufrimientos, no te separes de los sencillos principios de la equidad igualitaria. En las relaciones igualitarias encontrarás lo que necesitas, la mayor suma de felicidad posible dadas tus escasas fuerzas; pero si sientes en ti el vigor de la juventud, si quieres vivir, si quieres gozar la vida entera, plena, desbordante –es decir, conocer el mayor goce que un ser viviente puede desear- , se fuerte, se grande, se enérgico en todo lo que hagas.”
Así, el modelo humano del militante revolucionario de período, del adalid del “socialismo de la producción”, es una persona “enérgica, grande, fuerte” que “siembra la vida a su alrededor”. Un ser humano pletórico de actividad, dispuesto a auto-motivarse, a asumir riesgos, a crear y co-crear. Se trata de un movimiento en el que, como decían originariamente los wobblies, ese movimiento sindical revolucionario de los Estados Unidos en el que militaron gente como Emma Goldman o Joe Hill, y ahora repiten todos los libros de “auto-ayuda” empresarial (ese es el signo de los tiempos) “la función de un líder no es conseguir seguidores, sino crear más líderes”.
Lo realmente sangrante de todo esto es como han cambiado las tornas, al hilo del despliegue del posmodernismo como referencia de fondo de lo que se considera como “izquierda transformadora”. Donde antes había curiosidad intelectual, gusto por la actividad, un “espíritu emprendedor”, en el mejor sentido de la palabra, que llevaba a la puesta en marcha de un sinfín de proyectos, “fortaleza y generosidad”, como en la divisa de la Ética de Spinoza (que José Ingenieros, ese genial argentino que pasó por el marxismo y el anarquismo, convertirá en “fortaleza y luz, como cristal de roca”); ahora hay conformismo sectario, moralina paralizadora, o apología de las “virtudes” de la pasividad y la debilidad. Biopoder en estado puro que marca una normativización absoluta de los cuerpos y las mentes, en la preocupación asfixiante por no salirse de lo ordenado por el “ghetto” cultural en el que se ha convertido la escena política radical.
Parece mentira que, hoy en día, haya mejores reflexiones sobre la necesidad de la transgresión para el avance social, o sobre lo necesario para desplegar movimientos innovadores en la literatura empresarial, tipo Seth Godin, pese a todo lo discutible que pueda ser, que en la mayor parte de los escritos grises y deprimentes que produce el mundillo supuestamente transformador. Como decíamos, es el signo de unos tiempos que, lejos de haber desarrollado ya un nuevo tipo de socialismo que tenga en cuenta la reproducción y las necesidades de la vida junto a la producción, se ha hundido en la ilusoria ensoñación de un “socialismo de la distribución” que venga regalado, y nos permita seguir con el consumo o, al menos, vegetar en la semi-marginalidad con subsidios, ya que somos Primer Mundo, al tiempo que insultamos al Estado desde la pureza de no hacer nada real.
Así pues, permítaseme revindicar algo tan herético (en ciertos ambientes) como el “espíritu emprendedor”, es decir, el gusto por la actividad, por la creación, por la iniciativa y por la autonomía. Las bases de un pueblo fuerte, hecho de hombres y mujeres capaces de compartir el goce de desarrollar todas sus potencialidades, hasta donde alcancen sus energías.
Y es que queremos algo más que la igualdad, queremos una vida que merezca la pena ser vivida: aquello de “Pan y rosas” que decían las obreras wobblies en huelga,  o desarrollar nuestro proyecto vital sea cual sea el resultado para hacer nuestra existencia desde la libertad, como diría Sartre.
Dejemos hablar a Kropotkin que, por si alguien no lo sabe, es uno de los personajes reales que Abraham Maslow tomó como referente del “ser humano de alto desempeño” que estudió con detenimiento  para desarrollar sus teorías de la motivación que inundan los manuales empresariales:
“Sé fuerte: desborda de energía pasional e intelectual, y verterás sobre los otros tu inteligencia, tu amor, tu actividad.
He ahí a lo que se reduce toda la enseñanza moral, despojada de las hipocresías del ascetismo oriental.”

José Luis Carretero Miramar.