domingo, 31 de marzo de 2013

Construir: tarea para hoy.


                CONSTRUIR: TAREA PARA HOY (Publicado en la revista Trasversales: www.trasversales.net)


                Desde la sorprendente primavera del año 2011, la fisonomía de los movimientos sociales en el Estado Español ha mutado de manera radical. La irrupción del 15-M abrió el cauce a un torrente de creatividad popular que experimentó en las calles con el asambleísmo, la protesta masiva y la generación de discurso colectivo.
                Los que conocimos la izquierda antagonista pre-indignada sabemos la magnitud de los cambios introducidos por la emergencia de las Plazas. Las Mareas de lo público, las últimas huelgas generales, todo ello no habría sido lo mismo ni hubiera alcanzado la dimensión masiva de que se precia sin esa previa recomposición dinamizadora de las energías antagonistas.
                En el haber de todo ello está una nueva tolerancia, enormemente positiva (aunque, desgraciadamente, aún en cuestión en muchos sitios), a la pluralidad, a las tentativas heréticas e innovadoras en lo organizativo y en lo ideológico; una fundamentación absolutamente asamblearia; y una recomposición del tejido social afirmada, sobre todo, en los barrios con más tradición vecinal y combativa.
                Sin embargo, el tiempo pasa, y se engañan quienes creen que la dinámica de la realidad se somete a los designios de la estabilidad o del atesoramiento de lo ganado, al simple cultivo y adorno de lo ya edificado. La realidad es móvil y contingente, flexible y recombinante, y la tentación de repetir ad infinitum la “pose 15-M”, reconvirtiéndola en un nuevo mantra (otro discurso que busca la hegemonía en la protesta) no nos va a llevar a conseguir lo que auténticamente queremos: hacer crecer la indignación, hacer crujir el dispositivo institucional y cultural de un poder que amenaza con engullir la totalidad de nuestros medios de vida.
                Lo que no avanza, acaba retrocediendo. Tengámoslo presente.
                Si el 15-M afirmó un nuevo dinamismo y una nueva frecuencia de contaminación mutua, es eso precisamente lo que hay que subrayar en el momento actual, no congelar el gesto tratando de reiterar la fotografía titular del indignado mediático y virtual.
                Se trata de crear, de proliferar, de contaminar, de alcanzar una nueva extensión, pero también una nueva densidad.
                Por eso, aun conociendo de sobra la angostura, las limitaciones y el sectarismo de lo que precede a esta hora, algunos apostamos también, junto a la masificación y regeneración de la protesta, por la organización. Concretemos algún aspecto. No se trata de “llevar a la gente a las Iglesias”, como afirman Negri y Hardt, sino de reforzar los lazos mutuos, garantizar la efectividad de las acciones, la productividad de las prácticas. Construir densidad social pasa también por tejer los nudos de las redes y, para garantizar la esencia democrática de lo levantado, hacer explícitos y públicos sus mecanismos de toma de decisiones.
                Es verdad que la pesada carga del pasado más o menos inmediato incapacita a la mayor parte de las estructuras preexistentes, atravesadas por un dogmatismo cainita y una inercia plomiza, para articular la nueva abundancia. Sus tradiciones mal digeridas tienden fuertemente al autosabotaje y la vendetta interna, así como a la competición primaria y sin sentido. Eso implica que en esto, como en todo, el nuevo movimiento debe abrir nuevas vías e instituir nuevas prácticas, recuperando lo recuperable, apoyándose en lo que sigue razonablemente sano, pero generando experiencias de nuevo cuño capaces de hacer confluir la sinergia de las protestas en espacios y apuestas concretas.
                Para eso, obviamente, cada cual ha de elegir su espacio y su familia, y estrechar las manos que desee; pero lo cierto es que el movimiento ha de insertarse en  los centros de trabajo, en los lugares de estudio, en los espacios de reunión de los parados (aún por construir), en todas partes. Y discutir, en esos contextos, la hegemonía con el discurso y práctica oficial.
                No se trata tan sólo de ser simpáticos, ocurrentes, creativos, muy cognitivos (aunque eso también tenga su valor) o, en  otro registro, puros, moralmente intachables, absolutamente coherentes con la inercia, elitistas de la propia secta. Hay que ser capaces de construir alternativas de vida y aparatos de confrontación eficientes.
                En ese camino, la deriva institucional y electoral puede, quizás, jugar un papel, pero no puede convertirse en el principal campo magnético de nuestro pensamiento y acción. No se trata de saber si IU, si Partido X, si municipalismo o si abstención. No se trata de copiar Syriza y nada más, ser indignados simpáticos que se transforman en políticos honestos. Se trata de ir mucho más allá, de levantar una auténtica alianza social de la mayoría, de construir contrapoder popular, de hacer a las multitudes capaces de ser dueñas de su propio destino, lo cual implica mucho más que introducir su voto en una urna cada cuatro años, o que repetir sin faltas y con pose de crédula convicción una doctrina muy supuestamente radical.
                El contrapoder puede, a lo mejor,  tener expresión electoral. Puede, también, ser “difuso”. Pero necesita instituirse y reforzarse, generar músculo y espacios concretos, experiencias validadas, estructuras de colaboración con nombre y apellidos, quizás incluso siglas, pero tremendamente abiertas y plurales, a-dogmáticas y creativas.
                Internet no lo puede todo, y hacen falta también nudos en lo real: donde ir en el barrio, con quien contactar en el centro de trabajo, cómo saber qué hacer si te despiden por hacer una huelga, con quién hablar cuando se está en el paro.
                Si no generamos esa dimensión de densidad (no sólo hace falta conectar a la gente, también instalar conectores colectivos sin necesidad de demasiadas genuflexiones ideológicas) tarde o temprano la indignación volverá con la cabeza gacha al redil de la izquierda institucional del régimen que, ella sí, está organizada pese a su estupor actual. Y, además, en ese instante lo más probable es que la misma energía y enfado desatados y hechos fructificar el 15-M pasen a alimentar otras formas de buscar salidas a la actual encrucijada que, perfectamente organizadas, apuesten por el egoísmo y el odio al diferente. La gente necesita soluciones, y para construirlas hace falta una nueva narrativa y una nueva estética de lo común y de la cooperación, sí, pero también una fuerza social organizada y capaz de parar y devolver los golpes.
                Quienes afirman que el “modelo internet” anuncia una forma para-organizativa ayuna de más estructura que la cognitiva, abandonan la visión materialista de la infraestructura física de servidores y centrales de distribución eléctrica imprescindibles para que la red de redes pueda desplegarse.
                Hay que dar la “batalla de las ideas”, que implica también una transformación general del escenario cultural e ideológico de nuestra sociedad. Y, al tiempo, hay que construir las máquinas y los espacios democráticos capaces de convertir toda esa energía en un contrapoder efectivo, que discuta en la misma textura de la realidad cuál es el status quo.
                La nueva contaminación mutua de nuestros medios impone una apuesta por la complejidad, por la difícil y siempre precaria y reversible articulación de realidades diferentes y heterogéneas que han de conformar una alianza explícita y multicolor, pero al tiempo capaz de golpear conjuntamente y en todos los planos. La complejidad, pues, en este escenario, no se soluciona sólo con la relectura de las magnas obras de los tiempos pretéritos y con el levantamiento de nuevas Iglesias, pero tampoco se podrá encarar con la pura espontaneidad y el fácil recurso a que “la gente ya sabrá lo que necesita y lo hará entonces”. Nosotros también somos gente (¿o no?) y estamos viendo la necesidad ahora.
                Complejidad, tolerancia, discusión fraterna, densidad social, efectividad: la construcción del contrapoder efectivo y operante de la alianza de la mayoría necesita todos esos ingredientes.
                Seamos creativos: construyamos una red innovadora, democrática, organizada, fluida y heterogénea. Pero también real.

                José Luis Carretero Miramar.





               


Laicismo, sociedad y ciudades modelo.

Hoy hablamos sobre los proyectos de ciudades modelo, la creación de ciudades independientes del Estado en cuestiones judicial, legislativas, económicas y de seguridad. También, aprovechando la Semana Santa, hablamos sobre laicismo y sociedad. Con Antonio Rosenthal, Chus Marcano y José Luis Carretero. Conduce Juan Carlos Barba.

http://www.ivoox.com/laicismo-sociedad-ciudades-modelo-economia-directa-audios-mp3_rf_1908224_1.html


Medios de desinformación.

Hoy hablamos sobre la crisis en Chipre y los medios alternativos a los mass media: qué diferencias tienen con aquellos y qué papel cumplen, en qué se diferencian en su elaboración de la información y la formación de la opinión pública y a cuánta gente llegan y qué papel pueden cumplir en un futuro. Con Antonio Rosenthal, Chus Marcano y José Luís Carretero. Conduce Juan Carlos Barba.

http://www.ivoox.com/medios-desinformacion-economia-directa-24-03-2013-audios-mp3_rf_1895186_1.html


martes, 19 de marzo de 2013

¿Alumnos o mano de obra barata?



Las reiteradas modificaciones llevadas a cabo últimamente de la regulación del contrato laboral de Formación y Aprendizaje (uno de los contratos temporales formativos), junto al inicio de la implementación de la llamada Formación Profesional Dual en el sistema educativo y a la extensión de diversos mecanismos de trabajo becario, incluso en sectores donde no era usual el recurso a dicha figura formalmente ajena a la legislación laboral, configuran el escenario de una ofensiva novedosa, pero profunda, contra las condiciones de trabajo de la juventud.
                Expliquémonos: el recurso, cada vez más generalizado, a los mecanismos de utilización de la mano de obra situada en las llamadas “zonas grises” del ámbito laboral (los espacios de escasa regulación existentes en el marco de las lagunas entre el Derecho del Trabajo y otros órdenes normativos conexos) ha venido desplegándose paralelamente a los procesos de descentralización productiva  y de flexibilización del ordenamiento social. La irrupción de los denominados “falsos autónomos” (trabajadores que formalmente lo son por cuenta propia, pero que realmente dependen en todo de una cadena de valor manejada desde el exterior) y su cuasi legalización mediante la figura del “trabajador autónomo económicamente dependiente”, así como la explosión del recurso al trabajo migrante o a la configuración de la relación laboral como una “experiencia formativa” (y, por tanto, ajena a los derechos regulados en el Estatuto de los Trabajadores) vía becas, han marcado la evolución normativa de los últimos tiempos.
                Es en ese marco que se produce el despliegue de una estrategia de abordaje del empleo juvenil integrada por diversos elementos: la configuración de figuras de becas ajenas a su espacio habitual (el marco de la universidad y los centros de investigación superior), el desarrollo del llamado “Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales “ y las vías de obtención de los “certificados de profesionalidad” asociados, la configuración de la FP Dual y las modificaciones recurrentes del contrato de Formación y Aprendizaje.
                El hilo conductor de este desarrollo normativo es abrir la posibilidad de obtener empleo joven sin necesidad de remunerarlo conforme a los estándares vigentes en su ámbito profesional y, en algunos casos, sin necesidad de cotizaciones a la Seguridad Social. Dicho empleo se produce en ámbitos poco o fragmentariamente regulados que dificultan el control de las condiciones laborales y en el marco de una articulación poco clara con dinámicas de formación.
                Concretamente, si nos detenemos  en lo poco que ha sido ya regulado respecto de la Formación Profesional Dual (una exigencia asociada al rescate financiero del verano pasado), lo cierto es que la normativa deja gran cantidad de cosas en la indeterminación más absoluta. De momento, las empresas podrán impartir el módulo de Formación en Centro de Trabajo (las llamadas “prácticas”), que se amplía hasta una duración de al menos el 33 % del ciclo formativo, sin que aún se indique claramente cuál va a ser la relación del alumno con las mismas (¿una beca?, ¿un contrato laboral para la formación?) y, por tanto, cuál va ser la regulación, laboral o no, de su actividad. Asimismo, las empresas podrán impartir más módulos, además del de prácticas, en función del concreto convenio que firmen con el centro educativo, lo que, unido a la posible disminución del número de horas en las aulas por la ampliación de la FCT, podría implicar una enorme pérdida de empleo docente. Lo cierto es que, de momento, casi todo queda al albur de esos hipotéticos convenios entre centro educativo y empresas que marcan una profundización del proceso de privatización de la enseñanza.
                Se trata, en todo caso, de obtener empleo joven y extremadamente barato, lo que también contribuirá a disminuir los rangos salariales en las profesiones afectadas (ya es un rumor insistente que algunas grandes empresas planean sustituir sus categorías menos especializadas con  remesas anuales de trabajadores de este tipo) y a conseguir una hipotética disminución ficticia de la tasa de desempleo. La versión hispánica de los “minijobs” alemanes, en el marco, sin embargo, de una sociedad con recortes generalizados en  las prestaciones públicas del llamado Estado del Bienestar.
                Lo que también es un rumor insistente es que las primeras tentativas de implantación de estas dinámicas no están siendo todo lo exitosas que se esperaba. Las pequeñas empresas nacionales no parecen entusiasmadas con tener que pagar nada por el trabajo en prácticas (por poco que sea). La FP dual, así, parece diseñada específicamente para la gran empresa, y sólo podrá implantarse de manera efectiva si viene asociada a facilidades financieras (en términos de bonificaciones a la Seguridad Social, incentivos o subvenciones) pagadas directamente por los contribuyentes. Un nuevo marco de medidas, pues, encaminadas a la promoción de los intereses privados en detrimento de las condiciones vida de la clase trabajadora.
José Luis Carretero Miramar.



domingo, 10 de marzo de 2013

Hugo Chávez.

Hoy analizamos en profundidad la figura de Hugo Chávez y su papel en la dirección política y económica de Venezuela con José Luís Carretero, Jaime Garo, Chus Marcano y Antonio Rosenthal. Conduce Juan Carlos Barba.

http://www.ivoox.com/hugo-chavez-economia-directa-10-03-2013-audios-mp3_rf_1855646_1.html



Neolengua.

Hoy hablamos sobre el problema con la vivienda social en la Comunidad de Madrid, el uso interesado por parte d e la clase política de la lengua para modelar la opinión de la gente, creando una verdadera neolengua, la degradación del concepto de clase obrera y cómo se está abordando la crisis en los medios de comunicación tradicionales. Con José Luis Carretero, Chus Marcano y Jaime Garo. Conduce Juan Carlos Barba.

hhttp://www.ivoox.com/neolengua-economia-directa-06-03-2013-audios-mp3_rf_1843015_1.html




miércoles, 6 de marzo de 2013

SIEMPRE CON TU PUEBLO, HUGO


SIEMPRE CON TU PUEBLO, HUGO

Ha muerto Hugo Chávez. Hizo lo que pudo -y más que la gran mayoría de nosotros- por la Revolución. Con errores, por supuesto; con limitaciones, con aciertos, con energía y fuerza, con bravura. No hay que estar en todo de acuerdo con él o con sus decisiones para respetar su coraje, su independencia, sus ganas de lucha. Y, sobre todo, para admirar al pueblo insurgente que le dio aliento y que sigue vivo y en pie. Estamos con ese pueblo que no abandonará tu lucha, compañero Hugo.
José Luis Carretero

martes, 5 de marzo de 2013

Cuando mi energía...


Cuando mi energía no es suficiente, cuando la soledad me pesa como una losa, cuando las miradas me hacen daño incluso sin razón, cuando vacilo, cuando no puedo, cuando me da verguenza, cuando estoy cansado, cuando no soy capaz de repasar en mi memoria el contorno de un codo o de una cadera amados...rebusco los olores del mar y del rocío mañanero, escucho los rumores de la lucha o imagino desayunar unos ojos furtivos y dulces en un Metro atestado. Busco. Eso es. Apuesto, también. Pierdo mucho. Alguna vez gané. No importa, no carezco de nada. Me derramo en mis victorias y derrotas, en mis noches desveladas, en alguna sonrisa irreverente. No hay más vida que la que sucede, la que se regala, la que lucha, la que se engalana frente a las tristezas y los temporales que no se pueden evitar. 
(José Luis Carretero Miramar).

viernes, 1 de marzo de 2013

Bankia pierde más de 19.000 millones de euros en 2012 .


Mi última intervención en el noticiario de RT en Español, sobre las pérdidas de Bankia y el uso de las pelotas de goma por parte de la policía. (Texto completo en: http://actualidad.rt.com/economia/view/87750-bankia-pierde-millones-euros)

La Economía del bién común.

Hoy hablamos sobre la "Economía del Bien Común" de Christian Felber y sobre cómo está la situación en el Metro d e Madrid . Con José Luis Carretero Chus Marcano, Jaime Garo y Antonio Rosenthal. Conduce Juan Carlos Barba.


http://www.ivoox.com/economia-del-bien-comun-economia-directa-24-02-2013-audios-mp3_rf_1815513_1.html