sábado, 25 de agosto de 2012

Iguales o complementarias.


IGUALES O COMPLEMENTARIAS.

                A día de hoy, en Túnez, los sectores progresistas, y muy especialmente el movimiento feminista, se manifiestan contra la propuesta de redacción del artículo 28 de la nueva Constitución, una norma legal que coloca a las mujeres “bajo el principio de complementariedad de funciones con el hombre dentro de la familia”. La noción básica de la igualdad entre los sexos se va a ver sustituida por una estrecha “complementariedad”, defendida por los islamistas, que devuelve a las féminas a su lugar tradicional (la familia) y a sus funciones históricas de género.
                No es un caso aislado dentro de la dinámica general de las llamadas revoluciones árabes. Lo que nos plantea la esencia radicalmente contradictoria e inestable de los grandes procesos de cambio social. La condición  dinámica y ambivalente de las revoluciones que, si no avanzan, retroceden; si no se profundizan, degeneran en justo lo contrario de lo que querían los sectores que las desataron. La tensión social que una revolución comporta nunca está del todo resuelta, y las direcciones que inaugura para la sociedad están siempre en cuestión y conflicto entre las fuerzas concernidas.
                Pero no debemos creernos que nosotros somos occidentales, y no nos pasan esas cosas. En el campo de los movimientos sociales peninsulares se han insertado también, provenientes o concomitantes con cierto mundo esotérico,  discursos espesos y neoconservadores que pretenden retomar conceptos felizmente pretéritos y superados como el de la “complementariedad” entre hombres y mujeres o el de que existe algo sospechoso o siniestro tras la libre expresión de los múltiples deseos sexuales.
                No nos engañemos. Como podría extraerse de la lectura de “Calibán y la bruja” de Silvia Federici, los tiempos de grandes crisis son terreno abonado para un conservadurismo social revisitado. Disciplinar a las mujeres, imponer la homogeneidad forzosa de las formas de vida, puede servir para hacer tragar mejor la dura medicina de los ajustes y la pérdida de los bienes comunes y los servicios públicos. Si se garantiza a algunos un espacio donde mandar sin oposición, donde reproducir a pequeña escala el edificio jerárquico externo, pero con ellos como cúspide, estarán más dispuestos a resignarse a la pérdida acelerada de sus condiciones de vida y de trabajo, en el gran proceso de redistribución de la riqueza, para acumularla en pocas manos, que estamos viviendo.
                Disciplinar. A todos los niveles. Recomponer la cadena de mando. Generar una jerarquía explícita y una división de funciones que permita operar el Gran Cambio que se avecina en la dirección que los poderosos anhelan.
                No puede ser esa nuestra propuesta. Quienes apostamos por la profundización asamblearia de la democracia política y por la construcción autogestionaria de una auténtica democracia económica, no podemos dejar de reclamar, también, una radical democracia vital en todo lo que respecta a los comportamientos cotidianos: las relaciones entre los géneros, las apetencias del deseo, las formas de vestir o de alimentarse…La igualdad y la libertad deben fundamentar las relaciones entre los individuos en una sociedad que pretende luchar por liberarse de las cadenas que la atan al mundo de la explotación y la miseria en los afectos.
                Se trata del legado del 68, un legado al que no podemos renunciar: cada cual ha de poder elegir su personal e irrepetible arte de vivir, y ha de ser libre para federarse o no, con los demás, en el marco de una vibración colectiva, de un amor o de un rechazo.
                La esencia del relato es el respeto. Y el respeto implica la asunción de la diferencia, que sólo deviene complementariedad, si a las partes implicadas, libres e iguales, les da la real gana. La coherente asunción de la porción de autonomía individual que a todos nos pertenece implica no preguntarse demasiado por los motivos del “sí” o el “no”, de la cooperación o de la indiferencia.
                Porque sólo desde la base de la igualdad y la libertad es posible la construcción de un ámbito colectivo vivible para todos, ya que, en puridad, no somos “complementarios” (y menos según las líneas de construcción de dicha complementariedad por la tradición patriarcal), sino radicalmente libres para elegir como queremos ser.

                José Luis Carretero.

La vuelta de las vacaciones.

Un nuevo programa de radio, con Jaime Garo y José Luis Carretero:

http://www.ivoox.com/economia-directa-22-08-2012-la-vuelta-vacaciones-audios-mp3_rf_1389461_1.


martes, 21 de agosto de 2012

Crisis, resistencia y alternativas.

Video de mi intervención en los Domingos de Economía, en el Retiro, del Grupo de Economía del 15-M-:


El desempleo de larga duración y las reformas laborales.

Una nueva intervención en los informativos del canal televisivo internacional "RT en español":


Saint Imier 2012.

Aquí va una recopilación de recursos sobre el Encuentro Internacional del anarquismo  de Saint Imier:

En primer lugar, texto:

SAINT IMIER 2012: LA ACTUALIDAD DEL ANARQUISMO.
                El reciente Encuentro Internacional del Anarquismo, celebrado en la localidad suiza de Saint Imier del 8 al 12 de agosto, ha significado un jalón importante en el proceso de recomposición y resurgimiento     que están viviendo las ideas libertarias en los últimos tiempos.
                Al calor de una crisis social y económica de una intensidad nunca vista por las personas que hoy pueblan el continente europeo, la iniciativa emprendida por diversas redes del anarquismo social y organizado (desde la Internacional de Federaciones Anarquistas, hasta las organizaciones vinculadas a la web anarkismo.net), de rememorar el Congreso que dio nacimiento, en 1872, a la Internacional Antiautoritaria, ha resultado un éxito indiscutible.
                Miles de personas, en representación de cientos de organizaciones o a título individual, provenientes de los cinco continentes, se han dado cita este verano en una localidad que ha visto sucederse una increíble marea de creatividad e innovación política. Charlas, conferencias, debates, conciertos, exposiciones, reuniones formales e informales, han permitido acercar redes inconexas y proyectos rigurosos, interrelacionar organismos de una vitalidad que resultaría sorprendente, sino fuera el resultado del trabajo consciente y, en muchos casos, organizado, de miles de personas de todos los rincones del Globo.
                La presencia de la juventud ha sido apabullante y, pese a las dificultades al operar las traducciones en una auténtica Babel cosmopolita, la altura de los debates no dejado nada que desear.
                Lo libertario encara la crisis en sus múltiples manifestaciones (con una perspectiva central expresada desde la misma rueda de prensa que dio inicio al Encuentro: el repudio de la deuda); propone mecanismos organizativos concretos, novedosos o tradicionales (como los de la llamada vertiente “especifista” del movimiento, que apuesta por una organización política revolucionaria estructurada y dotada de un programa solvente); interviene en las luchas sociales del presente (es de destacar la generosa presencia de activistas provenientes de las múltiples experiencias del universo Occupy); prefigura en el día a día la arquitectura de un mundo futuro que puede irse construyendo en el ahora (las iniciativas autogestionarias también tuvieron su espacio en el debate).
                Pese a las enormes dificultades de poner en marcha una iniciativa de esta envergadura, y a las disfunciones y problemas que, sin duda, no pudieron evitarse, lo cierto es que los organizadores han de ser calurosamente felicitados por haber abierto un espacio que ha permitido hacer algo que, a día de ayer, parecía imposible: poner en relación y hacer compartir análisis y debates a la práctica totalidad de las corrientes del anarquismo social y organizado, demasiadas veces alejadas y enfrentadas por cuestiones secundarias y sin sentido.
                Hemos vivido la experiencia de compartir y estrechar lazos, de cooperar y de estar amistosamente en desacuerdo, de construir y de saber que, a veces, hay que esperar y variar los ritmos para profundizar las posibilidades de una confluencia.
                Hemos vuelto a ser un movimiento, un proyecto colectivo construido cooperativamente para la defensa de los intereses de la clase trabajadora, un espacio donde los desencuentros son naturales y no constituyen la excusa para la agresión, donde las contaminaciones mutuas permiten iluminar la abundancia inherente a lo vivo, donde las miradas abren la posibilidad de construir universos novedosos en ruptura con lo existente.
                Así pues, no puede dudarse de que, pese a los agoreros de todos los pelajes, después de ciento cuarenta años, el anarquismo ha vuelto a vibrar en Saint Imier con la potencia que otorga la pluralidad y la rebeldía ingobernable.
                José Luis Carretero.

Además, el enlace al último programa de Economía Directa, sobre Saint Imier y el anarquismo, con José Luis Carretero y Carlos Angulo, conducidos por Juan Carlos Barba:
Por último, un reportaje de la televisión suiza Canal Alpha (en francés), con entrevistas a varios participantes:

http://www.arcinfo.ch/fr/videos/index.php?video=1006313&categ=0


¿Qué está pasando en España?

Ahora, la versión en castellano del texto colectivo sobre la situación española:

JORGE MORUNO
Ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza, entre una España que muere y otra que bosteza.” Antonio Machado
España parece estar destinada a ser la colonia europea del capitalismo 2.0. Casinos, fiesta, playa, festivales de música y todo tipo de actividades pensadas para ofrecer placer al visitante y servidumbre a quien le acoge. La lumpen-oligarquía que nos gobierna encuentra en devaluarnos a las personas el principal atractivo para tranquilizar a los mercados. Precarización del trabajo, precariedad en el acceso al transporte y a la vivienda, es la brújula que guía la locura que nos gobierna. Mercantilizar los espacios que todavía quedaban al margen del mercado, como la sanidad o la educación y todo lo que suene a público y a derecho conquistado. Nos imponen una flexibilidad exenta de cualquier seguridad, nos someten a un trabajo que no existe, nos inoculan el miedo para que obedezcamos. Señalan al parado como parásito y al que trabaja como privilegiado, mientras las grandes empresas defraudan el 71% de los 80.000 millones que no se declaran y el 63% de los asalariados cobra 1.000 euros o menos al mes.
No hemos “vivido por encima de nuestras posibilidades”, como nos repiten sin cesar. Al contrario, para que ellos, el 1%, mantenga sus posibilidades, tienen que vivir por encima nuestro y además culparnos por ello. Someten y disciplinan al conocimiento colectivo para someterlo a un mercado laboral que no garantiza ningún trabajo y donde el trabajo no te garantiza nada. Las multitudes desobedientes reclaman su papel de innovadores, el verdadero emprendedor que se construye en común para fines comunes, frente a la plusvalía de la renta financiera y al chantaje de la deuda. Marx decía en su artículo “La España revolucionaria”, que “ los levantamientos insurreccionales son tan viejos en España como el poderío de favoritos cortesanos contra los cuales han sido, de costumbre, dirigidos ” En España hubo una Guerra Civil, y no sólo un golpe de Estado, porque la gente, los de abajo, decidieron defender la vida contra las pasiones tristes del franquismo. Hoy recogemos el testigo de la dignidad pasada para combatir a nuestro peor enemigo, el mismo que compartimos con el resto del mundo global: el miedo y el cinismo que nos conduce al neo-esclavismo, que no es otra cosa que ser libres para poder convertirnos en siervos.
RAMÓN ESPINAR MERINO
@ramonespinar
En el terreno económico, la crisis iniciada en 2008 y el derrumbe, fundamentalmente, de los sectores financiero y de la construcción, dibujan un panorama desolador. Tras dos décadas de supuesto milagro económico, el Emperador ha quedado definitivamente desnudo, como en el cuento: la economía española se encuentra con las mayores tasas de desempleo de la UE, especialmente en lo que se refiere al desempleo juvenil, y con una incapacidad estructural para generar tejido productivo que sustituya el hueco que ha dejado el sector de la construcción y la quiebra del modelo de especulación inmobiliaria, tanto para la economía pública (especialmente para la financiación de entes locales), como para la privada.
El crecimiento exponencial de la deuda, a consecuencia de esta situación, y la injerencia de intereses especulativos bastardos, traducidos en el crecimiento de la prima de riesgo, en el mecanismo que fija el precio de esta ante la parálisis por incapacidad de las instituciones europeas encabezadas por el BCE, no solo dibujan un escenario de estancamiento, sino que nos permiten hablar de un fin de ciclo. La crisis de la deuda supone un ahogamiento de los sectores públicos en países cuya única salida a medio plazo es el crecimiento de la inversión pública para sustituir sectores de la economía que han quebrado para no volver. La pescadilla se muerde la cola y hace crecer la metástasis a países cada vez más grandes en población, con la consecuente imposibilidad de institución alguna de generar salidas.
En el plano político, la situación viene caracterizada por varios elementos: la incapacidad demostrada de la UE de plantear una salida a la situación española se ha traducido, de facto, en un rescate sin contrapartida, en el que la Troika dicta las condiciones en que se debe gobernar el país a espaldas de la ciudadanía, sin poner un euro a cambio; la incapacidad de los gobiernos de PP y PSOE para hacer valer los intereses del país frente al Diktat; la estrategia de las élites, al calor de la crisis, de desmantelamiento de los servicios públicos y la protección social que, si bien nunca fue excesivamente generosa en el modelo español, había consolidado el modelo de convivencia desde la Constitución de 1978.
Así, la situación puede resumirse en dos elementos: en términos económicos, es imposible que este modelo de gestión de la crisis vaya a darle, en modo alguno, salida a la economía española para recuperar los niveles de crecimiento y calidad de vida anteriores a base de recortes de derechos y estrechamiento de la economía; en el plano político, la salida neoliberal a la crisis del neoliberalismo ha hecho saltar por los aires los cimientos que dotaban de consenso social al régimen político y han quebrado las bases del pacto social que, a día de hoy, ha sido puesto en cuestión por el estado de excepción permanente decretado por las élites económicas.
En este escenario, los movimientos sociales surgidos a partir del 15 de mayo de 2011 han marcado una hoja de ruta a seguir: la ruptura con el actual Régimen y el avance hacia un proceso de recuperación de la política que permita, al menos como primer paso, que la ciudadanía asuma la responsabilidad de autogobernarse en un momento en que sus gobernantes han depositado la soberanía en manos de capitales e intereses privados.
JÓNATHAM F. MORICHE
En enero de 1980, en los salones del Hotel Ritz de Madrid, la reforma española pasa su examen ante la Comisión Trilateral”, enuncia el narrador del documental Después de, mientras la cámara retrata a los prohombres Pedrol, Osorio, March, Garrigues o Salat en animada conversación. “Se ha logrado salir de la dictadura sin cambiar el sistema social”, prosigue la narración, y “la democracia nacida desde arriba ha nacido hipotecada” (y prueba de ello será que, aunque el general Franco haya muerto en 1975 y rija desde 1978 una Constitución formalmente democrática, esta extraordinaria cinta de los hermanos Cecilia y José Bartolomé permanecerá secuestrada entre 1981 y 1983).
La democracia española nunca ha dejado atrás su fundacional naturaleza de democracia administrada. Para las élites burocráticas y corporativas franquistas (monarquía incluida), la Transición no constituyó tanto una ruptura real con la dictadura como su homologación formal a las normas y costumbres del capitalismo avanzado de su entorno. A despecho de las pulsiones antisistemicas de los sectores más conscientes y combativos del antifranquismo, el nuevo consenso constitucional arrolla a sus opositores con una diabólica combinación de seducción (cooptación institucional o empresarial) y terror (violencia policial o parapolicial). La intentona golpista cívico-militar de 1981 termina de disciplinar a un centro-izquierda que accede al poder en 1982 con un programa rigurosamente neoliberal (integración en la OTAN, reconversión industrial, liberalización del mercado de trabajo, reforma financiera). A cambio de que la derecha renuncie a la dictadura, (gran parte de) la izquierda renuncia a la política.
Durante 35 años este sistema, basado en la cohesión de las élites y la despolitización de las masas, parece haber funcionado. Mostró signos de agotamiento durante la enloquecida segunda legislatura imperial del neocón Aznar, vivió una efímera esperanza reformista en la primera del social-liberal Rodríguez Zapatero, y se hundió con la segunda, ante el feroz impacto de la crisis global sobre el ya de por sí desquiciado modelo económico autóctono. Apenas siete meses después de su precaria victoria electoral (por incomparecencia del adversario), Rajoy parece ya un mero paréntesis hasta la composición de un gobierno de concentración bipartidista al mando de alguna figura tecnocrática, que aplique el memorando del Directorio europeo sin mayores contemplaciones: el ocaso trágico de un Régimen de (en definición de Vicenç Navarro) “democracia incompleta y bienestar insuficiente”, ahora en transición hacia alguna clase de protectorado deudocrático desinhibidamente autoritario y miserable. Con las calles en espontánea y electrizante (pero intermitente y problemática) ebullición desde la primavera de 2011, el comportamiento de las multitudes es ahora la más decisiva e imprevisible de las incógnitas de la ecuación española.
JUAN DOMINGO SÁNCHEZ ESTOP
Definitivamente, no es posible construir una democracia sobre un paisaje de fosas comunes y un pasado de terror. La coyuntura de crisis pone un término a esa ilusión. En la crisis, un todo social complejamente articulado puede deshacerse: cada uno de los elementos tiene su propia temporalidad y eficacia, también sus posibles líneas de fractura. Nada garantiza que la crisis sea el fin, como tampoco existen garantías de que el orden anterior perviva. Son varios los planos en que se hace patente la precariedad de los equilibrios del sistema. En primer lugar tenemos una erosión de la legitimidad del régimen. La recuperación de la memoria histórica, el profundo desgaste del bipartidismo, la corrupción generalizada (cuyo símbolo es una monarquía que aparece a la vez como vértice de un sistema de expolio y como heredera del franquismo), hacen que la población perciba el sistema político no como una democracia en la que tiene su voz, sino como un régimen que gobierna al margen de ella e incluso contra ella.
Este problema de legitimidad afecta también al sistema económico, que, en connivencia con el político, ha frustrado las expectativas de futuro de numerosos sectores y de varias generaciones, en particular las más jóvenes, liquidando el ya famélico Estado social, imponiendo unos niveles extravagantes de desempleo, atacando salarios y pensiones. Los propios agentes de los aparatos represivos del Estado desafían hoy en las calles las medidas del gobierno. La ilusión de vivir en una democracia se escapa hoy por los mismos sumideros que la esperanza de vivir en un sistema donde todos pueden disfrutar de la prosperidad general. El ciclo neoliberal se cierra así en España como una crisis política y una crisis económica y social. Ambas crisis son inseparables, pues el régimen español de la Reforma que hoy entra en una grave crisis fue el que abrió las puertas al neoliberalismo, no mediante el terror inmediato como la dictadura de Pinochet, sino por el recurso retroactivo a la acumulación originaria de terror franquista. La falta de ruptura con el franquismo mantuvo activos los resortes principales de la «legitimidad» del régimen. De la mano de las nuevas expresiones sociales del trabajo que constituyen la base social del 15-M y movimientos afines, este terror empieza a desaparecer. ¿Termina así el ciclo que empezó el 18 de julio de 1936?
PABLO BUSTINDUY
El gobierno de la deuda no es un dispositivo lineal, sino que funciona induciendo catástrofes. Así la excepción se hace norma: cada quiebra permite generar nuevos modos de expropiación, de un orden de magnitud cada vez mayor. España se acerca a pasos acelerados a otro de esos momentos de bifurcación. Y aunque la tarea política es tremenda, no hay otra alternativa que intentar bloquear esa transición, y desviarla hacia un proceso de democratización radical.
El agotamiento de la legitimidad política del régimen abre un resquicio de oportunidad. La multitud movilizada en las calles del Estado ya ha dejado constancia de su crecimiento y su densidad: su capacidad de actuar, y de producir verdades al margen de la gramática y de la institucionalidad establecidas, cada vez es mayor. La bifurcación, sin embargo, es doble; la resistencia también tiene que cambiar de marcha. Urge articular esa capacidad en un frente amplio y popular, que le permita personarse activamente en el proceso y neutralice definitivamente el riesgo de su colonización, de una recuperación oportunista o reaccionaria del descontento de la calle.
La politización definitiva de la deuda y de su impago debería estar en el centro de esa articulación: hay que impedir que el gobierno se suicide para regenerarse en un monstruo aún más “técnico” y dictatorial. Cuando el gobierno se disponga a firmar el próximo memorandum, tiene que encontrarse enfrente al demos movilizado de forma clara e inapelable. Creo que constituir ese frente con inteligencia estratégica, en los tiempos breves de que se dispone, es hoy en día la tarea política fundamental.
JOSÉ LUÍS CARRETERO MIRAMAR
El calor golpea sobre el asfalto en las calles de Madrid, pero este no es simplemente otro tórrido verano. La temperatura es alta, es más, es cada vez más alta, pero no se puede culpar únicamente al Astro Rey. Ahora, en pleno agosto, las calles también arden con la huelga de los ferroviarios, las protestas de los taxistas, las manifestaciones de los funcionarios, el hartazgo cada vez más explícito de una multitud traicionada y ahíta de tanta agresión sin respuesta.
Los recortes, la intervención, los nuevos ajustes, el próximo rescate…el memorandum que nunca es último y que va seguido siempre de un nuevo memorandum, mientras la deuda externa se apila indefinidamente formando una montaña cada vez más alta gracias a las enormes (en puridad, incalculables) sumas de deuda privada de las entidades financieras y las grandes empresas que va a ser socializada.
La lucha de clases se despereza tozuda en las mismas calles que, no hace tanto, la negaban en una prepotente glorificación del consumo. Nos saquean. Así de simple. Las condiciones de trabajo, los servicios sociales, la infraestructura sanitaria y educativa, los bienes comunes… todo es transformado coactivamente en dinero, de ese que se anota en pantallas refulgentes de ordenador para enviarlo virtualmente a cubrir los insondables agujeros en los balances de las entidades financieras propias y foráneas.
Asistimos a una radical redistribución de la riqueza en favor de los enormemente ricos, operada por una clase dirigente anhelante del abismo que su propia ceguera hace cada vez más probable.
Es un tórrido verano. Ya lo hemos dicho. Pero no es otro tórrido verano. Las calles vibran hoy con la textura de una dignidad revisitada, de una creatividad reapropiada, de una solidaridad bella y precaria que se afirma pese al resplandor opaco de los escudos policiales.
Las calles están llenas de gente. Gente que, más pronto que tarde, va a exigir su primordial derecho a un nuevo tipo de abundancia: el de una democracia directa, real y profunda en un futuro vivible para los más.
JESÚS GÓMEZ GUTIÉRREZ
No vivimos una crisis, sino un cambio sistémico, la última fase de la revolución conservadora que inició Margaret Thatcher en la década de 1980. Se trata de destruir el pacto social surgido de la II Guerra Mundial para adecuar nuestras circunstancias a una nueva economía, donde el factor trabajo empieza a ser despreciable. Ése es el mayor error de la socialdemocracia europea y de gran parte de la izquierda: creer que, con un poco de Keynes y un poco de asistencialismo, podemos revertir la situación y volver atrás. Ya no hay atrás.
Pero también es el momento de la construcción de alternativas, que necesariamente tendrán que ser internacionalistas, sin la palabrería de otras épocas. Y ese momento tiene características muy especiales en España: a los efectos de la revolución conservadora, que son globales, se suman las carencias del régimen surgido de la dictadura. La población española empieza a comprender que nuestro marco político y económico está agotado, que necesitamos uno nuevo y que no lo conquistaremos con el respeto al marco vigente.
El 15-M, que surgió como grito, evoluciona poco a poco hacia un movimiento regeneracionista en toda regla. Desde luego, no es suficiente. La pobreza y la disgregación social avanzan mucho más deprisa que nuestros esfuerzos, pero ya no somos sólo un principio, sino un hecho político que el sistema no puede despreciar. Incluso hoy, con millones de personas en paro y condenadas a la exclusión, tenemos mucho más que hace un año, cuando tomamos las plazas: hemos devuelto la esperanza a la gente. Sólo falta que aprendamos a ser ambiciosos; a ir a la raíz del problema.
LOLA MATAMALA
Hace más de dos años, en el trabajo, escuchaba la radio. Hablaban de cómo este país en el que vivo estaba empezando a recibir la onda expansiva de lo que había ocurrido en EEUU con las hipotecas basura. La locutora de una de vuestras empresas nos advertía solemnemente de que podíamos entrar en recesión. Nada nuevo ni para mí, ni para mis compañeras en aquel trabajo mal pagado, precario y extenuante: esa cosa llamada “recesión” llevaba ya mucho tiempo viviendo dentro de nuestros bolsos. Así que ante esta extraordinaria primicia que nos ofrecíais, ni me inmuté.
Las cosas, es verdad, están empeorando. Para nosotras, claro, las que pagamos todos vuestros rescates. Pero también para vosotras, porque tras del ruido y la humareda de todo este destrozo, va saliendo a la luz vuestro perverso plan, trazado desde los aposentos del Banco Central Europeo, de Standard and Poor’s, del Financial Times o cualquier otro de esos clubes, gremios o sindicatos donde en vuestros almuerzos de negocios decidís la forma del mundo y tomáis de postre arroz con gente. Un plan muy parecido al que trazasteis con anterioridad en los bolsos de las gentes de mentes y caras bellas de América, de Asia o de África. En estos días lloro a veces, entre el asombro y la rabia, cuando os escucho anunciando el pedazo de nuestras vidas que habéis decidido en esta ocasión arrebatarnos. Pero paro ya de quejarme. Paro. Si no, este escrito sólo va a servir para que os frotéis vuestras manos avariciosas, pensando que mis compañeras y yo estamos agotadas. En cambio, os voy a mostrar lo que hago para sortear los cartuchos que soltáis por vuestra boca de escopeta (¡las de Lagarde, Merkel y Ashton llevan carmín!): 1. mientras comparto cama, beso y abrazo sin medida; 2. recojo, y regalo libros, discos, macetas, cepillos y faldas; 3. me recreo mirando campos en donde plantar cebollas, ajos y más deseos; 4. contemplo la cosecha de las compañeras de ambos lados del Charco Azul; 5. encuentro espacios libres de vuestras garras, y allí me oxigeno con los colores que intentáis robarnos; y 6. siempre brindo por las que lo merecen.
Después de esta muestra y con mis células rebosantes de energía (en caótica pero productiva conexión con las energías de las células de otras, con las que obstinadamente me reencuentro con y sin vuestro permiso en las plazas desde hace ya más de un año), he dejado de escuchar a la hipnótica locutora de vuestra empresa y, en sucinta respuesta a vuestro amenazador memorando, os paso la lista de algunas cosas que voy a hacer junto a mis compañeras: 1. despertaremos a la población dormida (¡no os pongáis violentas, no podemos desvelar con qué!); 2. haremos un severísimo corte de manga a vuestra Deuda; 3. recopilaremos vuestros nombres, los de todas las que habéis firmado los permisos y avales para llegar hasta aquí, y os comunicaremos por escrito, que ni contáis más con nosotras, ni contamos más con vosotras; y 4. programaremos para las próximas horas un primer aquelarre. La fogata se alimentará con el paquete que estaba en nuestras casas sin darnos cuenta: La Transición en España o de cómo engañarles durante casi 37 años (se trata de una obra vasta, cientos de miles de páginas diariamente rescritas y reeditadas por los grandes grupos de comunicación, sus intelectuales de cabecera y otras cortesanas del pensamiento y la palabra). También quemaremos los almohadones grises de vuestros sueños (vuestro sueño de “paz social”, vuestro sueño de “obediencia debida”, vuestro sueño de “mayoría silenciosa” y unos cuantos más). Y no, todavía no podemos desvelar si también echaremos al euro a la pira (pero tened por seguro que, antes o después, también conquistaremos Berlín). Para finalizar, os recuerdo que nuestros bolsos siguen vacíos, pero nuestras mentes son bellas y poderosas; y nuestras bocas no esconden cartuchos como las vuestras, pero sí lenguas que conspiran, cantan y besan.
[Este texto fue publicado originalmente en la web Cunning Hired Knaves (16-08-2012), en traducción al inglés realizada por Richard McAleavey].

jueves, 16 de agosto de 2012

WHAT IS HAPPENING IN SPAIN? – VARIOUS AUTHORS


Hoy se publica en inglés en Cunning Hired Knaves la primera parte del informe-colmena sobre la coyuntura española, en el que colaboramos Jorge Moruno, Ramón Espinar, Juan Domingo Sánchez Estop, Pablo Bustinduy, José Luis Carretero Miramar, Jesús Gómez Gutiérrez, Lola Matamala y Jónatham F. Moriche Vázquez, -culpable de todo-, en la (como siempre) excelente traducción del compañero Richard McAleavey.
JORGE MORUNO
http://larevueltadelasneuronas.com
“There is a Spaniard who wants to live and to live he begins, between one Spain that dies and another that yawns” Antonio Machado
Spain appears destined to be the European colony of capitalism 2.0. Casinos, parties, beaches, music festivals and all kind of activities designed to offer pleasure to the visitor and servitude to the person attending him. The lumpen-oligarchy that governs us believes that devaluing us as people is the main selling-point that will calm the markets.
Precarized labour, and precarity in access to transport and housing, are the compass guiding the madness that rules us. It marketises those spaces that had remained outside the market, such as health or education, and anything that sounds like it has to do with the public or a hard won right. They impose upon us a flexibility devoid of any security, subjugate us in the name of jobs that don’t exist, and inject us with fear so that we obey. They single out the unemployed person as a parasite and the person who works as privileged. Meanwhile big businesses are responsible for 71% of the €81 billion in evaded taxes and 63% of wage workers take home €1,000 or less each month.
We have not “lived beyond our means”, as they endlessly repeat to us. On the contrary, for them, the 1%, to live within their means, they have to live on top of us and moreover blame us for it. They subjugate and discipline the collective intellect in order to submit it to a labour market where there is no guarantee of work and where work guarantees you nothing. The disobedient multitudes are laying claim to their role of innovators, the true entrepreneur that builds in common for common ends, up against the surplus value of financial rent and the blackmail of debt.
Marx said in his article Revolutionary Spain that ‘Insurrectionary risings are as old in Spain as that sway of court favorites against which they are usually directed.’ In Spain there was a Civil War, and not just a coup d’état, because people, those from below, decided to defend life against the sad passions of Francoism. Today we take up the mantle of past dignity in order to combat our worst enemy, the same one we share with the rest of the world: the fear and cynicism that leads us into neo-slavery, which is nothing less than being free so as to become serfs.
RAMÓN ESPINAR MERINO
@ramonespinar
In the economic sphere, the crisis that began in 2008, and the fundamental collapse of the financial and construction sectors, present a desolate panorama. After two decades of a supposed economic miracle, the Emperor has been conclusively left without any clothes, as in the story: the Spanish economy has the highest rates of unemployment in the EU, especially so when it comes to youth unemployment, and a structural incapacity to put in place productive structures to replace the vacuum left by the construction sector and the meltdown of the property speculation model, both for the public sector (especially for local authority funding) and the private sector.
The exponential growth in debt as a consequence, alongside the interference of misbegotten speculative interests which translate into the rise in the bond yield, in the mechanism that sets the price of debt, combined with the paralysis of European institutions incapable of doing anything, headed by the ECB, not only portrays a scene of stagnation, but also allows us to talk about the end of a cycle.
The debt crisis means the asphyxiation of the public sectors of countries whose only escape in the medium term is a growth in public investment to replace sectors of the economy that have crashed never to return. The snake eats its own tail, and causes the metastasis to spread to ever bigger countries in population size, with the consequent impossibility for institutions of generating ways out.
In the political sphere, the situation is characterised by various elements: the EU’s proven inability to find a way out of the Spanish situation has translated into a de facto bailout without a quid pro quo, in which the Troika dictates the conditions in which the country must be ruled behind the backs of the citizens, without paying a single euro in return; the inability of the PP and PSOE governments to stand up for the country’s interests against the Diktat; the strategy of the elites, in the heat of the crisis, to dismantle the public services and social protection which, whilst never excessively generous in the Spanish model, had consolidated the model of coexistence since the Constitution of 1978.
Thus the situation can be resumed in two elements: in economic terms, it is impossible for this model of managing the crisis to provide, by any means, a way for the Spanish economy to recover prior levels of growth and quality of life, based on cutting back rights and narrowing the economy; in the political sphere, the neoliberal solution to the crisis of neoliberalism had blown apart the cement that provided the political regime with social consensus, and they have smashed the foundations of the social pact that has, as we speak, been put in question by the permanent state of exception decreed by the economic elites.
In this scenario, the social movements that have arisen as of the 15th of May 2011 have drawn a road map to follow: the break with the current Regime and the move towards a process of recovering politics that allows, at least as a first step, for the citizens to take on the responsibility of ruling themselves at a moment in which their rulers have placed sovereignty in the hands of private capital and private interests.
JÓNATHAM F. MORICHE
http://jfmoriche.blogspot.com
“In January of 1980, in the salons of the Hotel Ritz in Madrid, the Spanish reform passes its exam in front of the Trilateral Commission”, intones the narrator of the documentary Después de (After), whilst the camera portrays the noblemen Pedrol, Osorio, Garrigues and Salat in animated conversation. “The dictatorship has been ended without changing the social system” continues the narration, and “the democracy born from above has been born with a mortgage” (and proof of this will be that although Franco had died in 1975 and there had been a Constitution that was formally democratic in operation since 1978, this extraordinary tape by siblings Cecilia and José Bartolomé would be kept locked away between 1981 and 1983).
Spanish democracy has never left behind its founding nature of administered democracy. For the Francoist bureaucratic and corporate elites (including the monarchy), the Transition did not so much constitute a real rupture with the dictatorship as the formalising of its adherence to the norms and customs of the advanced capitalism that surrounded it. Despite the anti-systemic mobilisiations of the most conscious and combative sectors of anti-Francoism, the new constitutional consensus swept away those who opposed it with a diabolical combination of seduction (institutional or commercial co-optation) and terror (police or para-police violence). The civic-military attempt at a putsch in 1981 would conclusively discipline a centre-left that won power in 1982 with a rigorously neo-liberal programme (incorporation to NATO, industrial reconversion, liberalisation of the labour market, financial reform). In exchange for the right wing giving up dictatorship, (a large part of) the left gave up politics.
For 35 years, this system, based on cohesion among the elites and the depoliticisation of the masses, seemed to have worked. It showed signs of exhaustion during the crazed second imperial legislature of the neocon Aznar, it experienced ephemeral reformist hopes with the first legislature of the social-liberal Rodríguez Zapatero, and sank with the second, in the face of the ferocious impact of the global crisis on the already insane indigenous economic model. Barely seven months after its precarious electoral victory (due to the opponent not turning up), Rajoy already seems a mere parenthesis until the forming of a government of bipartisan unity headed up by some technocrat, to apply the memorandum of the European Directorate without any fuss: the tragic twilight of a Regime of (as defined by Vicenç Navarro) “incomplete democracy and insufficient welfare”, now under transition towards some kind of debtocratic protectorate that is unashamedly authoritarian and squalid. With the streets boiling over in spontaneous and electrifying (albeit intermittent and problematic) activity since the spring of 2011, the behaviour of the multitudes is now the most decisive and unpredictable of the unknowns in the Spanish equation.
JUAN DOMINGO SÁNCHEZ ESTOP
http://iohannesmaurus.blogspot.com
By definition, it is not possible to build a democracy atop a landscape of mass graves and a past of terror. The situation of crisis puts an end to that illusion. In the crisis, a social whole of complex articulation can come undone: each of its elements has its own lifespan and effectiveness, and also its potential fault lines. Nothing guarantees that the crisis is the end, just as there are no guarantees that the old order will remain in place. The precariousness of the system’s balances are clear on numerous levels. First of all there is an erosion of the regime’s legitimacy. The recovery of historical memory, the deep disrepair of bipartisanism, widespread corruption (the symbol of which is a monarchy that simultaneously appears as the pinnacle of a system of plunder and the heir to Francoism), all mean that the population perceives the political system not as a democracy in which its voice is heard, but as a regime that rules beyond the reach of democracy and even against it.
This problem of legitimacy also affects the economic system which, in connivance with the political system, has dashed the expectations for the future of numerous sectors and various generations, particularly the youngest, by liquidating the already starved welfare state, imposing extravagant levels of unemployment, and attacking wages and pensions. Today even the agents of the State’s apparatuses of repression challenge the government’s measures in the streets. The illusion of living in a democracy escapes these days via the same drains as the hope of living in a system in which all can enjoy a general prosperity. Thus the neoliberal cycle closes in Spain as a political crisis and a social and economic crisis. Both crises are inseparable, since the Spanish regime of the Reform that now enters a grave crisis was the one that opened the doors to neoliberalism, not through immediate terror as with the dictatorship of Pinochet, but by retroactive recourse to the primitive accumulation of Francoist terror. The lack of a rupture with Francoism kept active the wellsprings of the regime’s “legitimacy”. At the hand of the new social expressions of labour that make up the social base of the 15-M and similar movements, this terror is starting to disappear. Is this how an end comes to the cycle that began on the 18th of July 1936?
PABLO BUSTINDUY
http://pourlafindutemps.com
Rule by debt is not a linear device, but instead functions by inducing catastrophes. Thus the exception becomes the norm: each crash allows for new modes of expropriation to be generated, each time at a greater order of magnitude. Spain is quickly moving towards another such moment of bifurcation. And though the political task is tremendous, there is no other alternative but to try and block this transition, to derail it towards a process of radical democratisation.
The draining of political legitimacy from the regime opens up a chink of opportunity. The multitude mobilised in the streets of the State has now put on record its growth and its density: its ability to act, and to produce truths beyond established grammar and institutionality, is ever greater. The bifurcation, however, is double: the resistance must also change gear. Its ability must be articulated urgently in a broad and popular front, that allows it to actively influence the process and to neutralise once and for all the risk of its colonisation, of an opportunist and reactionary capture of the discontent in the street.
The conclusive politicisation of debt and its non-payment ought to be at the centre of this articulation: the government must be prevented from committing suicide so as to regenerate itself as an even more ‘technical’ and dictatorial monster. When the government gets ready to sign the next memorandum, it has to find itself confronted by the demos mobilised in a clear and unambiguous form. I think that building that front with strategic intelligence, in the short time available, is the fundamental political task of these days.
JOSÉ LUÍS CARRETERO MIRAMAR
http://joseluiscarreteromiramar.blogspot.com
The heat beats down on the asphalt in the streets of Madrid, but this is not just one more torrid summer. The temperature is high, indeed, getting higher all the time, but this can’t simply be blamed on the Sky King. Now, in the middle of August, the streets also burn with the railworkers’ strike, the taxi drivers’ protests, the public servant demonstrations, the ever more explicit expressions of a multitude that has had its fill of betrayals and unanswered aggression.
The cutbacks, the intervention, the new adjustments, the next bailout…the memorandum that is never the last one and which is always followed by a new memorandum, whilst the mountain of external debt is indefinitely piled higher and higher thanks to the enormous (strictly speaking, incalculable) amounts of private debt, belonging to financial entities and big businesses, that are going to be socialised.
Class struggle is waking up angry in the same the same streets that, not so long ago, denied it through an arrogant glorification of consumerism. They are looting us. It is that simple. Working conditions, social services, health and education infrastructure, public goods..all is coercively transformed into money, the same money that registers on shiny computer screens so that it can be sent virtually to fill the unfathomable holes in the balance sheets of national and foreign financial entities.
We are witnessing a radical redistribution of wealth in favour of the enormously wealthy, carried out by a ruling class that yearns for the abyss that its own blindness makes ever more probable.
It is a torrid summer. We have said so already. But it is not just any torrid summer. Today the streets vibrate with the texture of a dignity revisited, of a creativity regained, of a beautiful and precarious solidarity that manifests itself despite the opaque glow of police shields.
The streets are full of people. People who, sooner rather than later, will demand their primordial right to a new type of abundance: that of a direct, real and deep democracy in a liveable future for the many.
JESÚS GÓMEZ GUTIÉRREZ
http://jesusgomez.lainsignia.org
We are not living through a crisis, but a systemic change, the final phase in the conservative revolution started by Margaret Thatcher in the 1980s. It involves destroying the social pact that came out of the Second World War to shape our circumstances to suit a new economy, in which labour as a factor is starting to be treated with contempt. This is the greatest error of European social democracy and a large part of the left: believing that with a little Keynes and a little welfarism, we can reverse the situation and turn back. There is no longer a back.
But it is also the moment for building alternatives, which by necessity will have to be internationalist, without the waffling of previous eras. And this moment had very special characteristics in Spain: in addition to the effects of the conservative revolution, which are global, there are the shortcomings of the regime that emerged from the dictatorship. The Spanish population is starting to understand that our political and economic framework has met its last, that we need a new one and that we will not conquer it by respecting the present framework.
The 15-M, which emerged as a cry, is evolving little by little towards a full blown regenerationist movement. Of course, it is not enough. Poverty and social fracture are moving ahead far more quickly than our efforts, but we are no longer just a principle, but rather a political fact that the system cannot look down upon. Even today, with millions of people unemployed and condemned to exclusion, we have much more than a year ago, when we occupied the squares: we have restored hope to people. We only need to learn to be ambitious; to go to the root of the problem.
LOLA MATAMALA
http://vamosacambiarelmundo.org
Translation note: the original Spanish language version of this text uses feminine pronouns throughout (e.g. ‘nosotras’ meaning ‘we’, or ‘vosotras’, meaning ‘you’ plural), designating the subjects being referred to as feminine. Since there is no direct translation for these in English, they are included in brackets. ‘Compañera’, for the same reason, has been left untranslated.
Over two years ago, while at work, I was listening to the radio. They were talking about how this country where I live was starting to bear the brunt of what had happened in the US with junk mortgages. The announcer (locutora) from one of your companies was warning us solemnly that we could go into recession. Nothing new for me, or for any of my compañeras in that badly paid, precarious and strenuous job: that thing called ‘recession’ had been living for some time in our purses. So faced with this extraordinary scoop that you supplied us with, I barely blinked.
Things, true enough, are getting worse. For us (nosotras), of course, the ones who pay for all your bailouts. But also for you (vosotras) too because from behind the smoke and noise of all this destruction, your perverse plan is coming to light, drawn up from the corridors of the European Central Bank, Standard and Poor’s, the Financial Times and any other of those clubs, guilds and unions where in your business lunches you decide on the shape of the world and for dessert you eat people tart.
A plan very similar to the one you drew up previously in the purses of the smart and the beautiful in America, Asia, or Africa. There are times these days when I cry, between amazement and rage, whenever I listen to you announcing the latest chunk of our lives you have decided to snatch from us. But I’ll stop complaining now. I’ll stop. If not, this text will only make you rub your avaricious hands together, thinking that my compañeras and I are worn out. Instead, I’m going to show you what I do to dodge the bullets you let fly from your shotgun mouths (Lagarde’s, Merkel’s and Ashton’s have lipstick on them!) : 1. As I share a bed, kisses and embraces without restraint; 2. I collect, and give away, books, records, plant pots, brushes and shirts; 3. I amuse myself by looking at fields in which to plant onions, garlic, and other desires; 4. I think about the crop of compañeras on both sides of the pond; 5. I find spaces that are free from your clutches, and there I oxygenate myself with all the colours you try to rob from us; and 6. I always raise a glass to those who (las que) deserve it.
After this display and with my cells brimming over with energy (in chaotic but productive connection with the cells of others (otras), with those whom I obstinately keep meeting up with and without your permission in the squares for more than a year now), I no longer listen to the hypnotic speaker from your company and, in succinct response to your menacing memorandum, I am passing you the list of a few things I am going to do alongside my compañeras: 1. we will awake the sleeping population (don’t get agitated (violentas), we can’t reveal what with!); 2. we will deliver a very severe up yours sign to your Debt; 3. we will gather your names, those of all of you who (las que) have signed the forms and approvals that got us this far, and we will communicate to you in writing, that you shall no longer count on us (nosotras), and we no longer count on you (vosotras); and 4. we will organise a witches’ sabbath for the coming hours. The bonfire will be fuelled with the package we had in our homes without us realising: The Transition in Spain or how to keep them fooled for nearly 37 years (it is a vast work, hundreds of thousands of pages re-written and re-edited daily by the major media groups, their house intellectuals and other courtesans of thought and word). We shall also burn the grey cushions of your dreams (your dream of “social peace”, your dream of “dutiful obedience”, your dream of “silent majority” and a few more besides). And no, we cannot yet reveal if we will also throw the euro onto the fire (but be assured that sooner or later, we will also take Berlin). To finalise, I remind you that our purses remain empty, but our mouths do not conceal bullets like yours do, but they do conceal tongues that conspire, sing and kiss.

domingo, 5 de agosto de 2012

Draghi exige el rescate completo.

Mi último programa en Burbuja Radio, con José Anastasio Urra y Víctor García. ¡Altamente recomendable!

http://www.ivoox.com/economia-directa-05-08-2012-draghi-exige-rescate-completo-audios-mp3_rf_1366411_1.html

España no puede con la crisis de la deuda.

Mi intervención en la cadena televisiva internacional "RT en español", sobre la crisis de la deuda y las movilizaciones de los ferroviarios:

Crisi: resistenza e alternative. Una bozza di soluzione


Crisi: resistenza e alternative. Una bozza di soluzione

Traducción al italiano de un artículo disponible en esta misma web ¡Gracias a los compañeros de la FdCA!
José Luis Carretero Miramar è docente di Formazione ed Orientamento al Lavoro, milita nel sindacato Solidaridad Obrera ed è membro dell'Istituto di Scienze Economiche e dell'Autogestione (ICEA).
Artícolo pubblicato nella rivista "Trasversales", numero 24, autunno 2011.
[Castellano]
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Crisi: resistenza e alternative. Una bozza di soluzione


1. La crisi

Che stiamo vivendo una enorme crisi di civiltà è qualcosa che nessuno può mettere in discussione. La gigantesca bolla costruita intorno al mercato immobiliare ha finito per distruggere tutto nella sua implosione. Per colmare Il vuoto creatosi nei bilanci delle grandi imprese che avevano puntato sulla speculazione e sul credito per vedersi occlusa la crescita della redditività delle attività produttive a causa dell'ampliamento della contraddizione fondamentale tra lo sviluppo delle capacità ed i limiti al consumo all'interno di una società di classe, si è puntato su una accelerazione dell'impoverimento delle popolazioni.
Un impoverimento che assume i contorni di quei piani di aggiustamento strutturale enormemente regressivi che, a somiglianza di quelli implementati in America Latina negli anni '90, provocano una maggiore contrazione economica ed una nuova riduzione dei consumi interni, impedendo qualsiasi recupero, però rendendo possibile che la ricchezza estratta venga utilizzata per mascherare la “contabilità creativa” delle istituzioni finanziarie.
Piani di aggiustamento che, in Spagna, si sono delineati come la sommatoria di tutta una serie di misure estremamente aggressive contro la classe lavoratrice: le riforme del lavoro più radicali degli ultimi decenni; una riforma delle pensioni che promette miseria tanto per gli anziani che per le generazioni più giovani; una riforma della contrattazione collettiva che ha sfondato numerose linee rosse le quali si credevano invalicabili in base alla Costituzione; una riforma della Carta Magna [1] (considerata la pietra miliare intoccabile del regime dalla Transición [2]) per proteggere sia gli interessi dei creditori del debito pubblico spagnolo sia la politica di aggiustamento; e, inoltre, tutto un insieme di modifiche legislative minori che, dalla riduzione degli stipendi dei dipendenti pubblici alla privatizzazione delle imprese pubbliche, stannno generando un crollo senza precedenti del nostro modello sociale insieme alla scomparsa del nostro, seppur mai sviluppato del tutto, sistema di welfare.
Ma quando il fragore di questa battaglia diventa sempre più avvertibile, nonostante il silenzio complice dei mezzi di comunicazione di massa, ci sorge una domanda: cosa possiamo fare? E, soprattutto: che cosa vogliamo al posto di questa sarabanda di nuove sofferenze e di questo annunciato degrado della società?

2. La resistenza

Per costruire una alternativa a tutto questo casino, per organizzare la resistenza a questo Grande Saccheggio, a questo processo di accumulazione primitiva del prossimo modo di produzione sociale che si impone, dobbiamo tener conto che siamo di fronte a certe esigenze della realtà, davanti ad inevitabili necessità storiche.
Dobbiamo perseguire l'unità. Dove esistono gruppuscoli dispersi, fazioni e sette in tensione, dobbiamo ricostruire collegamenti e reti, la “socialità densa” ed il lavoro in comune, la fiducia ed il mutuo appoggio. L'unità di azione deve fondarsi sulla tolleranza ed il rispetto, non sulla imposizione di una qualche tesi contrastante. L'unità deve potersi esprimere sia a livello organizzativo che a livello culturale, nelle parole e nei fatti, nella articolazione di un discorso plurale che parta dall'esistenza di una situazione di urgenza e di un comune nemico, però anche da un patrimonio condiviso di tradizioni e di prassi.
Bisogna costruire una Grande Alleanza in una nuova ed ambiziosa dimensione che unisca tutti i settori colpiti dalla furia neoliberista: la classe lavoratrice (ovviamente), quella a posto fisso e quella precaria; le “zone grigie” del mercato del lavoro (piccoli lavoratori autonomi, studiosi, migranti, ecc.); così come tutti i settori della classe media d'impresa e professionale che vengono polverizzati e proletarizzati dalla crisi e dai piani di aggiustamento introdotti. Dobbiamo far sì che tutti i settori si rendano urgentemente consapevoli che abbiamo un nemico comune: il Grande Capitale transnazionale ed i suoi servi nei singoli stati, quelli che hanno usurpato la sovranità nazionale in nome dell'impoverimento.
Però c'è un'altra cosa (che dobbiamo dire) che deve essere chiara (e che interessa tutti i settori, pure quelli che non lo credono, come spiegherò più avanti): l'egemonia in questa Alleanza deve essere di pertinenza della classe lavoratrice. Vediamo di spiegarci. Diciamo “egemonia”, non “dittatura”. Ognuno deve essere libero di difendere e spiegare le sue posizioni e tutte le proposte devono essere discusse e valorizzate. E poi, se parliamo di “classe lavoratrice” non ci riferiamo a nessuna presunta “avanguardia”, più o meno autoproclamatasi, ma a tutte le sue componenti: le assemblee popolari servono a questo. Quello che vogliamo dire è che non solo è giusto che la maggioranza della società possa farsi ascoltare per la prima volta, ma anche che senza il coinvolgimento diretto di questa maggioranza, qualsiasi intento di cambiamento diventa un miraggio. Basti pensare a certe illusioni socialdemocratiche sulla “razionalità” del potere. Inoltre, va detto che la classe media non può reggere da sola a quello che sta accadendo, nemmeno ricorrendo ad un illusorio “fascismo paternalista dei negozianti”, cosa ormai impossibile di fronte alla integrazione transnazionale dei mercati avvenuta negli ultimi decenni. Ora è possibile solo il fascismo globale dei Fondi di Investimento e delle grandi aziende. Non c'è un “Duce” dei “piccoli proprietari” dietro l'angolo. La prossima disillusione sarà Rajoy. Si sa bene chi lo manda.
Inoltre, la situazione pone in questione l'attuale sistema. Non solo il sistema di accumulazione neoliberista, ma anche il sistema politico nato con la Transición. Son questi fattori che hanno segnato il campo del conflitto dando rango costituzionale al prelievo del debito. Il keynesismo (per non parlare del socialismo) è stato dichiarato incostituzionale. Non ha senso discutere di alternative inesistenti (utilizzando la Costituzione per trascenderla) con cui si è baloccata la sinistra parlamentare fino a poco tempo fa. Si impone, con tutta la sua crudezza, la apertura di un nuovo processo costituente. Una modifica radicale delle regole del gioco politico che metta fine alla “partitocrazia” legata al sistema e che apra nuovi spazi per la democrazia nel suo significato piò profondo: democrazia diretta, sistema di assemblee, partecipazione dei cittadini, sistema di garanzie e nessuna dittatura di una presunta maggioranza silenziosa costruita con l'uso ed abuso del finanziamento delle lobbies e dei mezzi di comunicazione di massa legati alle multinazionali.
E se ci viene chiesta maggiore concretezza su come uscire da questa crisi infernale, possiamo anche individuare misure di urgenza assoluta da implementare.

3. Un programma?

Quando parliamo di misure che si impongono nell'attualità e che vengano sostenute dalla Alleanza Sociale della Maggioranza, come proposto a suo tempo dall'Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión (ICEA, www.iceautogestion.org) nei suoi documenti ad inizio crisi, possiamo suddividerle in tre grandi sezioni.
Misure riformiste. Si tratta di misure chiaramente keynesiane, con le quali cercare una riattivazione della crescita mediante uno stimolo pubblico basato su un sistema fiscale operativo e sulla regolazione dei mercati, sottraendoli al caos del più forte in base alle dottrine neoliberiste: parliamo di un aumento del salario minimo e del pubblico impiego; regolazione dei paradisi fiscali; tassazione delle transazioni finanziarie internazionali; recupero di un sistema fiscale basato sul principio del chi più ha più paga; costituzione di una banca pubblica e inversione dei processi di privatizzazione, controllo e ripudio del debito illegittimo ed odioso…”Nulla di terribile”, diranno i più rappresentativi cattedratici socialdemocratici: “la realtà lo esige. Il sietema stesso finirà per adottare queste misure”.
E' qui che sbagliano. Che la realtà lo esiga non vuol dire che lo imponga. Per questo c'è la lotta di classe. Questo strano motore della Storia che tutti pensavano nelle mani o in potere ad uno solo dei contendenti. Il sistema non è “razionale”. Se lo fosse, non saremmo giunti fino qui. Tutto è talmente intrecciato con tutto perchè i grandi finanzieri si scoprano un giorno keynesiani e ci riportino allo stupore del consumo per pura “razionalità”. Dovremo sollevarci. La lotta sociale è essenziale per il demiurgo della Storia. Solo se i bisogni vengono convertiti in enegia, se la ragione si tramuta in forza, i cambiamenti sono possibili. E questo ci riporta al problema della egemonia: solo se la classe lavoratrice nel suo complesso entra nella battaglia con decisione, si può avere qualche tipo di soluzione “razionale” (alla fine dopo tutto, parliamo di quello che è “razionale” per gli interessi della maggioranza, che il sistema degeneri o collassi è tanto “razionale” in astratto come qualsiasi altra cosa; tutti i sistemi lo fanno.) E, per intervenire, la classe lavoratrice avrà le sue esigenze. Questo ci porta alla successiva parte di misure.
Misure progressiste. Stiamo parlando di misure che esprimono questa egemonia proletaria nel corpo sociale, dunque non costituiscono una società senza classi: eliminazione delle ETT (Empresa de Trabajo Temporal, agenzie interinali, ndt) e dell'outsourcing, potenziamento delle assemblee popolari e dei meccanismi di cogestione aziendale, recupero autogestionario delle imprese in crisi, stimolo dell'impresa sociale e cooperativa, controllo delle assemblee popolari sui servizi pubblici di un welfare “socializzato”, inizio, in definitiva, della costruzione di un'altra economia per uscire dal capitalismo.
Si tratta della conformazione di un sistema dalle tinte popolari e sociali, stile certi paesi latinoamericani, il risveglio dopo la nottata degli aggiustamenti degli anni '90. Anche se, in virtù delle caratteristiche proprie della Spagna, con una comprensione molto più profonda e significativa dello spazio per la democrazia diretta. Un “capitalismo progressista” di transizione al “socialismo 3.0”? Forse. Ed è proprio questo il problema. Il che ci porta al terzo complesso di misure.
Misure di trasformazione. Non inganniamoci. Il processo di cui sopra (perchè si tratta di un processo: con i suoi alti e bassi, con i suoi passi in avanti e quelli indietro, con le sue incertezze, con le sue contraddizioni) non ci darà nulla di più del tempo. Un tempo, questo sì, prezioso. La crisi del capitalismo che abbiamo di fronte non è puntuale. Tutti i sistemi hanno una fine e tutto sta ad indicare che il collasso si avvicina a grandi passi. Il keynesismo ci salverà solamente per una stagione (ed è dubbio che possa riuscirci). Giusto quello che serve per confrontarsi con i limiti ecologici di un pianeta devastato dalla rapina neoliberista. Si impone la fine della crescita senza fine. Ed insieme, la fine del capitalismo come modo di produzione dell'Umanità.
Dovremo assumere la decrescita che verrà ed una nuova relazione con l'ambiente naturale, con tutte le sue conseguenze su aspetti come la pianificazione urbana, la alimentazione, i trasporti, ecc. E perchè questo non si converta in un collasso o in una minaccia brutale per tutta la specie, bisognerà generare meccanismi di democrazia diretta operativi e giusti che permettano di selezionare le modalità e l'intensità della decrescita nella prospettiva dei bisogni sociali coinvolti. Si tratta di una democrazia ampia, reale e diretta, non solo dal punto di vista politico ma anche economico, in cui gli esperimenti di autogestione, sovranità alimentare e sviluppo locale, devono diventare il perno della nuova società.
Non si tratta di una socializzazione forzata, e non stiamo nemmeno parlando, probabilmente, della fine della proprietà privata. Sí, forse, della fine del lavoro salariato, sostituito con la cooperazione dei liberi produttori (associati o no) in un corpo naturale in equilibrio e con un patrimonio di conoscenze ampiamente condiviso. Uno spazio dei beni comuni il quale, rispettando quei settori che (come la proprietà familiare contadina, il lavoro autonomo o la piccola impresa) vogliano sopravvivere con le proprie forze, impedisca lo sfruttamento ed i combattimenti feroci senza via d'uscita per le esaurite risorse dopo i secoli della devastazione capitalistica.
Forse lo vedremo. Forse no. Nulla sta scritto nelle stelle. Forse, come Corto Maltese, il personaggio dei fumetti di Hugo Pratt, dobbiamo dare una mano per poter dire un giorno: “Oggi ho fatto la mia fortuna”.
José Luis Carretero
Traduzione a cura di FdCA-Ufficio Relazioni Internazionali.


Note del traduttore
1. Costituzione spagnola, in vigore dal 1978.
2. Periodo di transizione dalla dittatura franchista alla monarchia costituzionale; secondo alcuni va dalla proclamazione di Juan Carlos come re di Spagna (1975) alla proclamazione della Costituzione (1978); secondo altri dalla morte di Franco (1975) al governo della Unión de Centro Democrático (1982), altri prolungano questo periodo fino all'ingresso della Spagna nella UE (1985/86); infine c'è chi lo fa cominciare con l'attentato a Carrero Blanco (1973) e finire col governo del Partido Popular (1996).

Rescatados al rescate.

Otro programa de Burbuja Radio con Jaime Garo y José Luis Carretero.

http://www.ivoox.com/economia-directa-26-07-2012-rescatados-al-rescate-audios-mp3_rf_1352572_1.html

El deterioro de la justicia y los efectos depresivos de los recortes.



Nuevo programa de Radio Burbuja, con Jaime Garo y José Luis Carretero.

http://www.ivoox.com/economia-directa-20-07-2012-el-deterioro-justicia-audios-mp3_rf_1344902_1.html