martes, 29 de noviembre de 2016

Confederalismo ibérico. La plurinacionalidad viable.

                CONFEDERALISMO IBÉRICO, LA PLURINACIONALIDAD VIABLE.

                El problema territorial en el Estado Español ha pasado a convertirse en una de las más candentes cuestiones de la actualidad. El procés catalán, masivamente apoyado en las calles por un parte muy importante de la ciudadanía, junto a los históricos reclamos de autonomía e independencia en Euskadi o Galicia, conforman los hitos principales de una situación que puede conducir a una quiebra desordenada del Régimen del 78, tanto como a su restauración autoritaria sobre la excusa de la unidad nacional.
                Entendámonos: los procesos soberanistas, así como las ansias unitarias, de distintos sectores de la clase política, están repletos de contradicciones y ambivalencias.
El independentismo se alimenta de un interclasismo dirigido por sectores importantes de las burguesías locales con intereses muy ligados a la búsqueda de la continuidad de los regímenes de acumulación del capital en sus espacios territoriales, que se considera estarían mejor salvaguardados por una relación directa con la Unión Europea que eliminase la “parasitaria” intervención de las élites madrileñas que, con la excusa, más o menos venal, de la redistribución, vehiculan parte del excedente a la supervivencia de sus redes de corrupción.
Este independentismo burgués se ve acompañado, también, por amplios sectores de los movimientos populares periféricos, que ven en el proceso de ruptura unilateral una ocasión a la medida para la apertura de procesos constituyentes de profundización democrática, tanto a nivel local, como en el conjunto del Estado (o lo que quede del Estado tras la fractura). Una estrategia que muestra su debilidad en la ausencia de articulaciones mutuas y en la imposibilidad, en ese contexto, de construir una izquierda antagonista, a nivel estatal, que vaya más allá de lo mediático, así como un discurso compartido que supere el nivel de la máxima abstracción, expresada en conceptos como “la plurinacionalidad de España”, que siendo fundamentalmente acertados, nunca arriesgan a descender a lo concreto para diseñar una propuesta articulada y coherente.
El unitarismo, por su parte, se repliega sobre la mítica narración de la salvaguarda de España como unidad de destino por medio del Estado centralizado, sólo sostenible desde un repliegue autoritario y autocrático, o sobre un brindis al constitucionalismo ligado a la supervivencia del Régimen del 78 como único horizonte, sin haber desarrollado nunca (en los últimos 40 años) un pensamiento federalista a la altura de las circunstancias.
El análisis de la situación parece bascular entre los extremos. Por un lado tenemos el jacobinismo centralista, herencia del franquismo y su imaginería patriotera, del PP y Ciudadanos,  que sólo podría sostenerse desde el autismo democrático y la negación obtusa de la realidad, construyendo un proceso de recentralización autoritario y, en última instancia, profundamente desestabilizador del propio Régimen.
 Por el otro lado, tenemos las tensiones centrífugas del independentismo, ambivalente y contradictorio a nivel social, que, si siguen siendo encauzadas por las burguesías locales, podrían iniciar un proceso de fragmentación y voladura controlada (por las instancias del capital) del Régimen del 78, dejando inermes a los pueblos ibéricos frente a las oligarquías globales y a los flujos financieros transnacionales , convirtiéndolos en una suerte de protectorados “de facto” de las instituciones europeas, hegemonizadas por fuerzas neoliberales.
Entremedias, PSOE y Podemos, pese a hablar tímidamente de federalismo o plurinacionalidad, no pasan de propuestas genéricas y poco claras, respetuosas en esencia con el statu quo que ha conducido a esta situación.  Esa indefinición histórica, marcada por la apuesta decidida por el Régimen y la Constitución del 78, realizada en la Transición, del Partido Socialista, es la que ha llevado a que el federalismo se vea, por los movimientos populares de las naciones periféricas, como una opción vacía de significado y sobrepasada por la realidad.
¿Caben alternativas a la recentralización autoritaria o a la fragmentación en manos de las burguesías locales?
Cabría imaginar la continuidad del régimen, aún malherido, durante un tiempo más o menos dilatado, gracias a la inconsecuencia  y pusilanimidad de las burguesías periféricas. Lo que, sin duda, alimentaria las tendencias autoritarias y antidemocráticas de la oligarquía central. También cabe imaginar una fragmentación en la que, en algún espacio territorial concreto, el independentismo popular obtuviese la hegemonía e iniciase un proceso de profundización democrática que sirviese de ejemplo y acicate al resto de la Península. Este escenario es, en las actuales circunstancias, bastante improbable dada la limitada audiencia de los movimientos populares, que parecen tener su propio techo, y, además, ante la radical dificultad, en ese escenario hipotético, de la construcción de una izquierda transformadora a nivel peninsular (sobre todo en las zonas no independizadas), implicaría el aislamiento y posterior derrota del experimento popular por parte de las oligarquías globales.
                ¿Existen otras alternativas? Los movimientos populares de la Península Ibérica, podrían perfectamente, bucear en su historia en su búsqueda.
Para el republicanismo federal, uno de las principales vertientes del republicanismo histórico anterior a la Guerra Civil, de tendencias fuertemente  municipalistas y socializantes, la pluralidad de España, que había dado lugar a tensiones crecientes, sólo se podía solucionar desde la perspectiva federal. Un concepto que bebía de dos fuentes diferentes pero confluyentes: la propia trama histórica española, de la que los federales extraían referentes a los que adscribirse como el de la revuelta de las comunidades castellanas, o el de las germanías; y el novedoso desarrollo del llamado “principio federativo” por parte de los republicanismos internacionales de la época y, muy especialmente, por una lectura atenta de ese teórico radical, republicano y primer anarquista, llamado Pierre Joseph Proudhon, al que Pi i Margall había sido el primero en traducir al castellano.
El federalismo  era, en todo caso, lo que se denominaba como un “federalismo sinalagmático”, basado en el libre pacto, con una fundamentación mucho más profunda que el federalismo limitado del que suelen hablar los aficionados a las constituciones neoliberales.
Se basaba en las autonomías municipales, y en su asociación, más que en la conformación de fuertes Estados federados centralizados. La cadena federal iba desde el individuo a la Confederación, pero tenía su centro en el municipio como lugar de expresión de la más profunda democracia local, donde las oligarquías podían ser sometidas a un control más estricto por las masas populares. La idea era que los distintos niveles de actuación del principio federativo (municipio, Estado federado, Federación o Confederación) se construían sobre la base del derecho a decidir, en base a competencias que se mantenían, en su mayor parte, en los escalones inferiores, donde el ejercicio del poder estaba más apegado a la voluntad y participación del ciudadano.
El federalismo fue, además,  aún más creativo desde el punto de vista del análisis territorial: muchas de sus corrientes lanzaron o siguieron también las ideas del “latinismo” y del “iberismo”, como alternativas a un Estado Español débil, sometido, ya entonces, a las intereses geopolíticos de las potencias del Norte, y convertido en el paria conservador y reaccionario de Europa.
Es el propio Emilio Castelar, por ejemplo, el que, en una entrevista para un periodista extranjero, en 1872, afirma que es necesaria una alianza de los pueblos latinos para combatir el “germanismo”, que él identifica con el absolutismo y el atraso de los pueblos de la Periferia Europea. “Es la única forma de rejuvenecer a estos viejos pueblos y de restaurar el Occidente”, llega a decir. Estos criterios latinistas, que pretenden un nuevo renacimiento de la “civilización mediterránea” no eran ajenos a las cavilaciones de ciertos cenáculos intelectuales, tanto radicales como conservadores, de España y de Francia. Castelar ya había planteado esto varias veces, tanto en el Ateneo de Madrid, como en las Cortes.
Más fundamentación en la historia española tenía el iberismo. La Unión Ibérica fue un ideal compartido por muchos intelectuales del siglo XIX español, aunque en Portugal sólo encontró eco entre los escritores republicanos de la “generación de Coimbra”, también muy influenciados por Proudhon. Las iniciales tentativas de Castelar, cuando fue presidente de la República, de caminar en esa dirección, encontraron los límites de las fuertes presiones de Inglaterra y Francia en su contra, y de la desconfianza del gobierno portugués. Las grandes potencias no querían algo así, y menos cuando, en el imaginario federal el iberismo estaba muy relacionado con la recuperación de la soberanía sobre  Gibraltar.
Pero, pese a ello, el iberismo no fue nunca abandonado del todo por los federales. Podemos reencontrarlo en las tentativas organizativas llevadas a cabo por el republicanismo más radical y filo-libertario de la Segunda República: el Partido Social Ibérico, de Salvador Cervantes, en Madrid, o el Partido Republicano Federal Ibérico, que organizará Eduardo Barriobero en Cataluña, al hilo de la Guerra Civil.
Es más, desde el republicanismo federal el iberismo se filtrará en los medios obreros libertarios, no como una propuesta del todo coherente, pero sí como una especie de música recurrente, íntimamente relacionada con la idea del internacionalismo proletario, pero partiendo de lo cercano. No en vano encontramos referencias claras en los nombres de las organizaciones libertarias como la Federación Anarquista Ibérica (FAI) o la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL), o en obras importantes de militantes anarcosindicalistas decididamente iberistas, como el libro “Hacia una federación de autonomías ibéricas” de Felipe Alaiz, director del principal periódico de la CNT, “Solidaridad Obrera” y, previamente miembro del grupo aragonés de intelectuales “Talión”, junto a Angel Samblancat, Gil Bel, Ramon Acín, Joaquín Maurín o Ramón J. Sender.
La musicalidad política y cultural del federalismo y el iberismo, conformaba una línea esencial del pensamiento de muchos militantes obreros. Desde el Salvador Cervantes que vinculaba la profundidad democrática de las colectivizaciones con el “espíritu ibérico” de sus autores, al Abel Paz, que en uno de sus libros de memorias escribía, ya en los años noventa:
"Se ha hecho muchas veces referencia al individualismo ibérico, dándose con ello una falsa idea de él. El verdadero sentido de ese individualismo reside en la idea enraizada del ser ibérico de que nadie decida por él, estando, a la vez, siempre maduro para compartir con los demás penas o glorias. Es sociable y busca en la organización con los demás el apoyo mutuo. Pero la idea esencial, lo que persiste, es el afán de afirmación personal, ni superior ni inferior, trato igualitario. Este rasgo esencial del ser ibérico es por el que puede explicarse su historia social, identificada con el anarquismo y reacio a todo encuadramiento en partidos políticos por su estructura jerárquica".
Después, el iberismo sería continuado por autores de la talla de José Saramago que en su libro “La balsa de piedra” reivindicaba la esencial afición a la protesta de los pueblos peninsulares.
¿Es el federalismo municipalista y socializante una propuesta a la altura de las necesidades populares del día de hoy? Tras las últimas elecciones locales, y en el contexto de la recuperación, en el seno de los movimientos sociales no institucionales, del pensamiento municipalista y ecologista de autores como Murray Bookchin y Janet Biehl, parece que sí. Incluso, los experimentos sociales de Chiapas (los municipios autónomos zapatistas) o Rojava (el confederalismo democrático kurdo) parecen presentar el federalismo y el municipalismo, sobre la base del protagonismo popular y el recurso a la democracia económica y la autogestión, como las alternativas esenciales al concepto dominante del Estado neoliberal, ante la casi segura imposibilidad de recuperar el Estado keynesiano como horizonte real en esta fase del capitalismo senil.
¿Tiene algún sentido el iberismo en este escenario? Despojados de todo esencialismo nacionalista, que ve en abstracciones y linajes reales el origen de los pueblos, para mejor entregarlos rendidos ante las oligarquías locales, la perspectiva de una Federación o Confederación, basada en el derecho a decidir, de los pueblos de Iberia, es la única que puede ahuyentar al tiempo los fantasmas del autoritarismo centralista y de la fragmentación autista, conformando un espacio practicable para la plurinacionalidad de base democrática.
No negamos la existencia de España. No negamos la existencia de Catalunya. No negamos la existencia de Portugal. Sólo decimos que, en un mundo de tiburones globales y oligarquías transnacionales que pueden derribar a los gobiernos moviendo sus capitales en fracciones de segundo, o imponerles rescates y recortes antisociales, sólo la solidaridad y el apoyo mutuo entre los pueblos de Iberia, y entre sus movimientos populares, puede construir una alternativa creíble.
La plurinacionalidad es una realidad. Los vínculos en común, también. El principio federativo y la escala ibérica, necesidades de los tiempos para construir un espacio realmente democrático en nuestra sociedad.
Confederalismo ibérico, pues, y municipalismo democrático, también en lo económico, como primeros puntos de apoyo para conformar una Europa radicalmente diferente y un Mediterráneo distinto. Un camino de apertura para la transición a una sociedad de lo cercano, la sostenibilidad y la participación popular.
José Luis Carretero Miramar.








sábado, 26 de noviembre de 2016

Ha muerto Fidel Castro. El luchador. El revolucionario.

Una vida dedicada a la lucha, a la construcción del socialismo, a la revolución, está siempre plagada de aciertos, valentías, errores, fracasos, solidaridades, soledades. Quien no entienda que, frágilmente humanos, los revolucionarios de verdad valen por ser tales y no por ser infalibles o puros. Que quien levanta a las multitudes o derrota a los imperios, o lucha día a día contra ellos ya llueva o haga frío, ya haya o no partido en la tele o bronca en el rellano, no tiene que ser inmaculado para ser grande, para ser reconocido, para ser hermano, no ha entendido nada.
Un abrazo, y hasta la victoria siempre, compañero Fidel.


miércoles, 23 de noviembre de 2016

Teatro y autogestión cierran la XX Semana Cultural Libertaria

Reseña de los dos últimos actos de la Semana Cultural Libertaria organizada por CNT Valladolid
«Algunos, muy pocos, hacíamos la reflexión al calor del 15-M de que toda la auto-organización plasmada en las plazas debía de traducirse en procesos de autogestión... Algo que ha tenido lugar pero con menos calado del que debería tener». Con estas palabras se puso en marcha en la mañana del sábado la primera parte de la última jornada de la XX Semana Cultural Libertaria de Valladolid. En ella se presentó el libro «La autogestión viva» (Queimada Ediciones), del abogado y profesor de formación profesional José Luis Carretero: obra destinada a aumentar el calado de las prácticas autogestionarias con las que vivir mejor que bajo la explotación de todos los días.
«La autogestión viva» se escribió por encargo, al calor, precisamente, del 15-M. Está escrito con intención didáctica, para servir de orientación «a toda la gente variada y plural que ante la crisis buscó referencias en esas asambleas» y que empezó allí una formación política no influida por las familias militantes de toda la vida. El capitalismo está en crisis terminal, pero el mercado electoral sólo ofrece más de lo mismo -el programa económico con el que Trump y Podemos se enfrentan al neoliberalismo es (intenciones aparte) idéntico, un ilusorio blindaje del Estado de bienestar que hace aguas- Por ello resulta oportuno apostar por prácticas innovadoras. 
No basta la democracia política, hay que tender a la democracia económica, y que los bienes y cuidados se produzcan según el principio democrático de que los problemas de todos sean solucionados por todos - de que las necesidades de la gente sean afrontadas con la autogestión por la gente.«Frente a lo superfluo de los muchos cachivaches que nos quieren vender, hay que producir lo que todos queremos», indicó Carretero.
«Un viento de experiencias autogestionarias» está marcando el camino de esa recuperación democrática de la economía: son famosas las fábricas abandonadas por sus explotadores y recuperadas en Argentina bajo la consigna ’Ocupar-Resistir-Producir’, pero también han salido adelante experiencias similares en Grecia y en Francia; en el estado español pueden encontrarse también experiencias de este tipo, como la Cooperativa Integral Catalana, el Mercado Social de Madrid o el periódico Diagonal. 
Mientras el capitalismo parece estar esperando sin éxito la nueva revolución tecnológica que le saque de la crisis, la autogestión sale adelante con prácticas como las citadas: «Son prácticas materiales, reales, que están poniendo en marcha a la gente en medio de la miseria creciente. La crisis del capitalismo está trayendo mutaciones catastróficas en la que las viejas seguridades desaparecen y las nuevas están por consolidar; las experiencias autogestionarias dan un sentido a estos cambios basado en la participación de la gente».
El libro se puede dividir en cuatro partes:
  • Una presentación de distintas experiencias autogestionarias que funcionan en la actualidad.
  • Una breve historia básica de la autogestión.
  • Documentos y consejos útiles a la hora de empezar una experiencia autogestionaria.
  • Una reflexión sobre el por qué ahora, al hilo del 15-M, es oportuno plantearse la autogestión.
Carretero se mostró optimista, pero advirtió que las empresas autogestionadas no pueden sobrevivir como islas aisladas de su sistema política: «En Italia, antes del fascismo, existían cooperativas autogestionadas animadas por el movimiento obrero, economatos... Los pequeños comerciantes apoyaron al fascismo porque esperaban que destruyera a esas cooperativas que ellos sentían como una la competencia... No basta con construir experiencias autogestionarias en la retaguardia y esperar que la gente se sume por contagio, hay que construir redes para la lucha en primera línea».
Otros problemas: muchos proyectos autogestionarios no fracasan por problemas económicos, sino por roces entre los miembros -bajo el capitalismo no se educa para cooperar, y el aprendizaje de nuevas formas de hacer es un proceso largo y que depende de la práctica-; desde los servicios prestados por el Estado, como educación o sanidad («pensados para un mundo que ya no existe y no va a volver a existir más»), hay resistencia a adoptar un funcionamiento autogestionario real -aunque a veces se haga propaganda de ello- y se mantienen en su rutina a pesar de la creciente amenaza neoliberal de destruirlos.
En el turno de palabras, se comentó cómo el poder persigue en el estado español los resquicios de autogestión -mediante leyes como la de montes comunales - y desde el público se plantearon dudas sobre la capacidad de la autogestión para dar lugar a una verdadera alternativa. Se alegó que en la democracia política decidirá el pueblo y en la democracia económica el trabajador, pero ni la democracia política garantiza la libertad ni la democracia económica garantiza que los trabajadores no terminen autoexplotándose al servicio del sistema. Se puso el ejemplo provocativo de las Unidades de Convivencia Terapéutica en prisión, experiencia «autogestionaria» que sólo sirve para que los presos se repriman entre ellos.
«El mundo libertario no debe cerrarse en sí mismo, sólo hablando con la gente, aunque esté en planos distintos que el nuestro, podemos saber por dónde van los tiros. Es importante estar en todas partes -como hacia el movimiento libertario en España antes del 36, con los ateneos- y dar ejemplo de que la vida se puede vivir intensamente», comento Carretero al hilo del debate. Su intervención se cerró con una cita de la novela ’Escuela de rebeldía’ escrita por Salvador Seguí, el líder sindical al que la patronal asesinó en Cataluña en 1923: «¿Tú no esperas ningún milagro, verdad? Pues yo tampoco; pero es preciso que la gente luche, porque el que no lucha no vive: el agua encharcada se corrompe; es preciso que corra, que forme arroyos y ríos; el río es una cosa viva, la laguna es una cosa muerte. Las ideas, como la sangre, han de estar siempre en circulación».
Si alguien luchó contra la corrupción del lenguaje mediante el que vivimos fue el escritor argentino y amigo de cronopios Julio Cortázar. La magia de su escritura fue puesta en gesto y acción por los compañeros de la compañía zamorana ’Contra Tiempo Teatro’, al representar para el acto de cierre de la Semana la obra ’Cuentos Para Lelepípedos’; La representación tuvo lugar durante la tarde del sábado, ofreciendo al público que asistió al salón de actos del Centro Cívico Zona Este («Pajarillos») una alternativa al menú de cine de barrio con el que la TV «pública» acostumbra a ofenderle. Ineludible agradecer a los compañeros de Contra Tiempo su dedicación y comprensión. El broche final de las jornadas fue un recital de interesante y estimulante poesía libertaria en el que incluso se perdieron los papeles.
Y ahora, ¡a por las siguientes veinte semanas culturales libertarias!

lunes, 21 de noviembre de 2016

Los pactos que no eran pactos - Economía Directa 17-11-2016

Hoy hablamos sobre las reacciones a la elección de Donald Trump y hacemos las primeras cábalas sobre qué podemos esperar de su mandato a raiz de los nombramientos previstos para su Gobierno. También analizamos el comienzo de la legislatura en España, que arranca con incumplimientos de los pactos de Gobierno por parte del Partido Popular, y qué podemos esperar desde ahora, especialmente en materia de subida de impuestos y cambios en el sistema de pensiones. Por último, analizamos cómo se está utilizando el aparato judicial para reprimir rivales políticos por cuestiones meramente ideológicas. Con Alejandro Inurrieta y José Luís Carretero. Conduce Juan Carlos Barba.

De las colectivizaciones al 15M: 80 años de lucha por la autogestión en España Texto completo en: http://www.lahaine.org/de-las-colectivizaciones-al-15m

Ponencia presentada en el Panel "Las ocupaciones obreras y la autogestión a lo largo de la historia -vínculos con el presente. II Encuentro Euro - Mediterráneo "La Economía de los trabajadorxs" - Fábrica VIOME, Tesalónica, Grecia, 28/29/30 Octubre 2016. Participantes: Francesca Gabbriellini (Italia), Milos Vlaisavljevic (Croacia), Ozgur Narin (Turquía), Alan Tuckman y Tom Unterrainer (Reino Unido) y Mario Hernández (Argentina)

Esta ponencia habla de las colectivizaciones durante la Guerra Civil española, y de cómo esas ideas han tenido después su manifestación en el movimiento 15M que apareció en el Estado español en el año 2011.
Hace 80 años, el 18 de julio de 1936, los militares fascistas inician un golpe de Estado contra la República española. Gran parte del país cae en sus manos en poco tiempo. Pero tienen un problema: Barcelona. En la capital de Cataluña los sindicatos de la CNT, la organización anarquista mayoritaria en el movimiento obrero, organizan la resistencia. Los disparos y enfrentamientos se extienden a toda la localidad. Antes de que acabe el día los militares han sido derrotados y los obreros se hacen dueños de la ciudad.
Poco a poco las noticias sobre lo sucedido en Barcelona se extienden a otros sitios, aumentando las resistencias, en Madrid, Valencia, etc. En más de la mitad del país la resistencia al golpe triunfa comandada por las masas obreras ante la pasividad y la pusilanimidad de las autoridades republicanas que una vez más se niegan a dar las armas a las multitudes que defienden la democracia. Los militares y fascistas han sido derrotados. Muchos empresarios y terratenientes huyen a la zona nacional, las autoridades republicanas están escondidas, paralizadas. Los obreros son de hecho los dueños de las situaciones. Pero, ¿qué es la democracia para los obreros? ¿Cómo es una democracia obrera?
Antes de que el aparato estatal pueda reaccionar, los trabajadores proceden a construir un auténtico poder popular, incluso en el ámbito económico. Las patrullas de control formadas por las milicias de los sindicatos se hacen dueñas de los barrios obreros, un tribunal revolucionario sustituye a la justicia burguesa y gran parte de la industria y del campo queda en manos republicanas y es colectivizado en régimen de autogestión.
El 25 de julio el sindicato CNT de las Aguas de Barcelona advierte al pueblo que la ciudad no tiene nada que temer por lo que respecta al suministro, ya que el servicio queda totalmente garantizado por el Comité revolucionario obrero que ha incautado la empresa. Lo mismo ocurre con los tranvías, los autobuses, el metro, las redes ferroviarias, la industria de la madera, las agencias marítimas en las que la iniciativa de la colectivización viene de trabajadores sindicalizados en la UGT, el sindicato socialista, minoritario en Cataluña. También gran parte de las factorías de la metalurgia y la construcción.
Un ensayo curioso hoy, que se habla tanto de bienes comunes y servicios públicos socializados, fue el de las panaderías, constituyendo un mercado diseminado por el territorio en la forma de hornos y obradores pequeños; en un ambiente insano de locales anticuados los trabajadores pusieron un gran empeño en que la producción se realizara en el menor número de hornos posibles, mejorando las condiciones de seguridad e higiene y abaratando los costos. Por ejemplo, ¿cómo se hizo la colectivización de los tranvías? Un grupo de obreros armados se presentó en las oficinas de la Compañía de tranvías de Barcelona, situada en la Ronda de San Antonio, esquina a la calle Campo Sagrado. Incautándose de la misma y del fichero social que la Compañía poseía de los obreros, siendo quemado en la mitad de la calle.
Mientras tanto, las empresas de propiedad extranjera que no podían ser colectivizadas eran sometidas a mecanismos de control sindical y obrero. En la Telefónica de capital norteamericano, el control se extendía a todos los aspectos de la explotación, conservación, comunicaciones, construcción, incluso a las operaciones cambiarias. La compañía no podía retirar dinero de los bancos para la realización de pagos sin la autorización correspondiente del Comité de control compuesto por los delegados del CNT y dos de la UGT. Este Comité era nombrado por las asambleas de trabajadores, las atribuciones de la empresa se redujeron a la administración de los ingresos y las salidas.
En el campo también ocurría con las tierras abandonadas por los fascistas. Se establecían colectividades, organismos locales autogestionarios para realizar el trabajo en comunas. Parte de ellas también establecían el pago a los miembros en función de las necesidades familiares en lugar de las horas trabajadas, así como formas de moneda social local. Las colectividades establecían escuelas, hospitales, ateneos culturales, todos los servicios que faltaban en pueblos que habían sido sometidos durante décadas y siglos a una situación de atraso y miseria.
El anarcosindicalista José Negre indicaba en marzo de 1937, en una conferencia en Barcelona, cuál era el concepto dominante en el seno del proceso colectivizador: "La socialización es un régimen social en el cual los campos, las fábricas, talleres y todos los instrumentos de trabajo son propiedad de la sociedad, es decir, de todos en general y de nadie en particular. En el sistema de socialización, campos, fábricas y talleres quedan en manos de los productores, como asimismo la facultad de organizar la producción, trasporte y distribución de los productos, pues a nadie compete dicha misión más que a los trabajadores encuadrados en sus organismos sindicales, en sus sindicatos de industria y en las federaciones y confederaciones de los mismos. El señalar el volumen de producción, es decir la cantidad de productos que deben producirse para cubrir las necesidades de la sociedad, a dónde deben transportarse y cómo deben distribuirse será competencia de organismos superio
 res que se crearán para atender las necesidades de toda la sociedad, para coordinar la compleja vida de la relación social, de la sociedad en su conjunto".
Estos organismos de coordinación de conjunto se van creando, instituyendo federaciones de ramo, industria y colectividades agrarias. El ejemplo más acabado es el llamado Consejo de Aragón, la zona donde la colectivización agraria es más completa, donde se instituye un gobierno basado en la democracia directa y en la autogestión por parte de los campesinos. El Consejo de Aragón tiene su correspondencia económica. Antonio Gambau Gil representante de la CNT de Abastos en el almacén de la Colectividad de Castel lo explica así: "El sistema que tenía como misión coordinar las necesidades de conjunto de las colectividades aragonesas era la Federación regional de colectividades. Una especie de banco sin cajas fuertes ni dinero. Su labor consistía en contabilizar las disponibilidades, es decir, los excedentes de producción de las colectividades y las necesidades de las mismas. Si una colectividad tenía la necesidad de ayuda, la Federación con la disponibilidad de otras comu
 nidades, se la presentaba sin cobrar por ello ningún crédito. Por otra parte, aquellas colectividades con excedentes tampoco percibían ningún interés por sus depósitos que en sí constituían un fornido de solidaridad para los demás y hacia sí mismos".
Para dar una idea de la dimensión del proceso indiquemos los datos que nos da el historiador Alejandro Rodríguez Díaz de Torres para los principales espacios geográficos implicados. Aragón: 450 colectividades máximo, integradas por más de 300.000 personas. Cataluña, colectividades agrícolas 297 mínimo, 400 máximo, 70.000 integrantes, promedio 350 colectividades a 250 personas cada una. Colectividades industriales 80% de los 700.000 obreros en empresas colectivas, 1.020.000 personas implicadas. Levante: 503 colectividades agrícolas mínimo, con unos 130.000 integrantes familiares, 30.000 personas implicadas en colectividades industriales. Solo son ejemplos, podríamos dar más. El proceso implicó a toda la España republicana y todos los estados económicos, desde los pueblos vitivinícolas de Castilla La Mancha hasta empresas cinematográficas de Madrid.
El proceso colectivizador fue derrotado. Las contradicciones y enfrentamientos en el seno de los sectores populares, el rearme y la vuelta al poder de la burguesía republicana en la zona leal apoyada por el estalinismo que entendía que primero había que ganar la guerra y luego hacer la revolución provocando la desmoralización de las masas obreras catalanas junto con la derrota militar final, llevaron a la disolución a sangre y fuego de las colectivizaciones.
Son múltiples los testimonios de sorpresa de los antiguos patrones al volver a las instalaciones de sus fábricas y verlas mejoradas y reorganizadas de una manera más racional por los trabajadores. Los subproductos sociales de la derrota pueden rastrearse hasta el día de hoy en la ausencia de memoria histórica, en un país en el que los exiliados de la postguerra siguen enterrados en las cunetas de las carreteras y en las fosas comunes, sin que se les haya permitido a sus familiares darles digna sepultura. El miedo generalizado de la sociedad española a todo lo que suene a compromiso político o a subversión del orden existente, la despolitización social de generaciones que no conocen su propia historia y que no saben que el actual monarca es hijo del que el dictador puso al final en España.
Esta experiencia colectivista desapareció al hilo de la derrota de la República y la brutal represión del franquismo. Ochenta años después, sin embargo, la autogestión se extiende en el sentido amplio, sigue siendo un elemento que actúa como un importante referente para amplias capas de la sociedad cuando se moviliza, como fue en el caso del llamado movimiento 15M que ha generado en gran medida la actual situación política española.
Tras la toma de la Puerta del Sol por las multitudes el 15 de mayo de 2011, tras el ciclo de movilizaciones sociales que se desató inmediatamente después, iniciado por la emergencia de centenares de asambleas en pueblos y barrios de toda España, los conceptos de democracia directa, una democracia real, y la autogestión actuaron como catalizadores de muchas de las experiencias desarrolladas en las luchas sociales subsiguientes.
Las asambleas populares organizaron bancos de tiempo, monedas locales, cooperativas locales, grupos de consumo agroecológico, intercambios de conocimientos, proyectos de transformación de índole autogestionaria como la Cooperativa Integral catalana o el Mercado Social de Madrid, centros sociales autogestionados como el EKO o la Enredadera en Madrid, bancos de alimentos comunales como el Banco Bueno de la barriada degradada de Palma Palmilla en Málaga. Hay iniciativas de este tipo en toda la Península y son mucho más populares y conocidas que hace años atrás.
La llegada al poder municipal de los llamados "ayuntamientos del cambio" dirigidos por un sector puesto por el llamado "asalto institucional" asociándose para ello con partidos políticos nuevos y viejos ha abierto la posibilidad del debate para la remunicipalización de los servicios públicos privatizados en las décadas anteriores.
Ante esta oportunidad un amplio conjunto de trabajadores activistas y vecinos que apoyan dichas reivindicaciones están planteando que las mismas se hagan de una manera que permita la construcción de instituciones del común, es decir, autogestionadas por los trabajadores y usuarios. Generando un nuevo tipo de propiedad, ni privada ni estatal burocrática, sino comunal comunitaria.
En este escenario es que hay que entender la nueva propuesta de remunicipalización cooperativa del servicio público de limpieza de la ciudad de Madrid presentada por el Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión (ICEA) y que tiene como objetivo abrir este debate y que será presentada en este mismo encuentro mañana.
Desde Solidaridad Obrera, desde una organización de trabajadores que se reclama heredera de la iniciativa de las colectivizaciones, entendemos que estos procesos tienen que ser profundizados, desarrollados y fortalecidos y que nuestro pueblo y nuestra clase tienen que empoderarse cada vez más para que conociendo el pasado podamos edificar la sociedad del futuro. Como decía en 1937 Alardo Prats y Beltrán de los colectivizadores de Aragón: "Todas estas muchedumbres de hombres, mujeres y jóvenes tienen en su memoria aún grabado de qué se trata un régimen de opresión y atraso y ante la realidad actual el contraste surge poderoso como argumento que aniquila toda una época para siempre derrumbada. Cualquier sombra de recelo por el porvenir está lejos de su espíritu. Da la impresión de que trabajan para la eternidad, tal es su seguridad en las decisiones que toman, tal es su ahínco en la perfección de los sistemas de trabajo y producción, tal es su fe en la victoria".
José Luis Carretero Miramar.
(Solidaridad Obrera, España)
Edición: Mario Hernández. Desgravación: Ana Laura Xiques
Texto completo en: http://www.lahaine.org/de-las-colectivizaciones-al-15m

sábado, 12 de noviembre de 2016

El mundo post-Trump - Economía Directa 11-11-2016

Hoy hablamos sobre la victoria electoral de Donald Trump sobre Hillary Clinton y analizamos las claves de su victoria, qué representaba el discurso de cada uno de los candidatos para el electorado norteamericano, qué significa esta victoria en un contexto histórico y qué consecuencias puede tener, tanto en clave interna como para el resto del mundo. Con Vicente Ríos y José Luís Carretero. COnduce Juan Carlos Barba.


lunes, 7 de noviembre de 2016

Presentación de "La Autogestión viva" en Valladolid.

CNT Valladolid presenta el programa de charlas y actos culturales de la vigésima edición de su Semana Cultural Libertaria

Un año más, CNT Valladolid organiza la semana cultural libertaria. En su XX edición las diversas charlas, presentaciones y actos culturales tienen como telón de fondo el 80 aniversario de la fundación de la organización Mujeres libres.

Además, como novedad este año, del 2 al 16 de octubre podrá visitarse en el centro cívico de Pajarillos laexposición del fondo fotográfico de CNT durante la guerra civil.

A continuación se facilita el calendario de actos:

Lunes 14 de Noviembre: Presentación del libro “Viento”, a cargo de Javier Caballero (autor). A las 20:00 horas en el centro cívico Pajarillos

"Viento" es el encuentro entre dos luchadores libertarios de distintas épocas a partir de una casual coincidencia. 
Alejandro, el Tuerto, vencido en la Guerra Civil Española, huido y guerrillero, recorre un extenso periplo vital en constante pelea por la supervivencia y la dignidad. Maquis, campos de concentración, exilio… pero también, profundas vivencias marcadas por la amistad, el amor, la fraternidad, la entrega, el desengaño, la traición y el desgarro.
Diego, un joven consciente del engaño que pretende el Sistema para el pueblo y que ha mostrado su verdadera cara en los últimos años de crisis. Contra lo que luchará participando en movimientos sociales y ensayando esas transformaciones deseadas en su día a día, en sus relaciones, prácticas y sueños. 
Su encuentro une la continuidad que quebró el franquismo y los siguientes años de duda democrática y ambos lucharán juntos por dignificar la memoria de aquellos que se dejaron sus vidas o parte de ellas en la lucha antifascista. Viento es una novela compuesta por un puzzle de escenas bien encajadas y tratadas con rigor histórico lo que nos invita a tirar del hilo de alguno de los momentos expuestos en la obra. Con un estilo propio marcado el autor consigue elevar la emoción, la reflexión social y vital, sin abandonar ciertos juegos literarios y una suerte de realismo mágico que inunda la obra con delicada sutileza.
Completa la obra un apéndice necesario, los Cuentos antifascistas, concebidos por una compañera guerrillera del protagonista que servían para mecer a sus hijas en las frías noches, al paso de su partida del maquis por las sierras ibéricas, y que han sido rescatados después de más de setenta años de olvido.



Martes 15 de Noviembre: La impunidad del franquismo (la querella argentina), a cargo de Luis Fuentes (CNT Bilbao). A las 20:00 horas en el centro cívico Pajarillos

Miércoles 16 de noviembre: Historia y análisis de la asimilación de la marcha del Orgullo en Madrid, a cargo de diversos miembros de Orgullo Crítico A las 20:00 horas en el centro cívico Pajarillos

Jueves 17 de noviembre: Proyección del documental “Indomables. Una historia de Mujeres Libres”, con la participación de Juan Felipe (autor). A las 20:00 horas en los cines Casablanca.

Viernes 18 de noviembre: Por una remunicipalización cooperativizada (autogestionada) de los servicios públicos de limpieza de Madrid. Una propuesta elaborada por el Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión (ICEA). A cargo de Damián Herrera (miembro del ICEA). A las 20:00 horas en el centro cívico Pajarillos

Sábado 19 de Noviembre: presentación libro “La autogestión viva” a cargo de Jose Luis Carretero (autor). A las 12:00 horas en el centro cívico Pajarillos

Sábado 19 de Noviembre: grupo de teatro “Contra tiempo teatro”. A las 19:00 horas en el centro cívico Pajarillos

Las jornadas finalizarán con un recital poético a cargo de Pablo Fuentes Alonso